¿Cómo podemos invertir mejor los españoles?

Los miedos y falsas creencias de muchos españoles les llevan a dejar sus ahorros en el banco o directamente comprar una casa, lo que muchas veces implica que los ahorros pierdan valor

Photo by Austin Distel on Unsplash

¿Cuántas veces hemos escuchado frases como “no invierto en Bolsa, que luego se pierde el dinero” o incluso “es mejor tener el dinero debajo del colchón, que ahí está más seguro”? Los españoles somos ahorradores, pero suspendemos en inversión: no sacamos rentabilidad de nuestra hucha.

¿Qué hacemos con nuestros ahorros? En general sólo dos cosas: comprar una vivienda, o dejarlo en la cuenta del banco. Las otras opciones nos dan miedo, así lo admiten el 37% de los españoles, pero es probable que el porcentaje sea mayor.  Por eso cada hogar tiene de media casi 50 mil euros ahorrados en sus cuentas bancarias y en efectivo, es decir, más de 900 mil millones de euros, lo que equivale a casi un 80% de lo que produce España en un año.

La mayoría de ese dinero permanece aparcado en el banco durante años sin generar ningún tipo de remuneración, ya que los tipos de interés en las cuentas españolas son, desde hace ya años, de casi un 0%. Muchos son conscientes de que este es el caso, pero prefiere no ganar nada en sus ahorros a cambio de la seguridad de no perder. Sin embargo, aunque percibamos que ese dinero está seguro y protegido, no es exactamente así. Hay dos elementos que se están llevando nuestro dinero: las comisiones y la inflación. La mayoría de las cuentas más básicas en España siguen teniendo comisiones de mantenimiento, y en el futuro aumentarán, ya que los bancos necesitan encontrar nuevas fuentes de ingresos. Pero, además, muchos obviamos el papel de la inflación, que un contexto de tipos al 0%, se come el poder de compra de nuestros ahorros. Si los precios suben y nuestro dinero no, cada día podremos comprar menos con ese dinero. Para hacernos una idea, un ahorrador que hubiera metido 10.000 euros en la cuenta en el año 2003 (y hay muchos millones en las cuentas que no se han movido desde ese año) habría perdido el 18% de su valor en los últimos 15 años, y en los próximos cinco perderá alrededor de un 9% adicional. Es decir, es como si, en un mundo en el que los precios no cambian, metemos 10.000 euros en el banco, y quince años después sacamos 8.200.

Además de la cuenta, la compra de vivienda ha sido la inversión principal, y en muchos casos la única, de las familias españolas. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se puede considerar una inversión, en el sentido de que no se obtiene dinero de ella. Normalmente compramos una casa para vivir en ella (75%) o para pasar nuestras vacaciones (12%), Sólo un 9% de la vivienda en España se compra con la intención de generar una renta o un beneficio en el momento de su venta. Cuando vendemos una vivienda en la que vivimos para comprar otra no se suele producir ningún beneficio, ya que el resto de casas también han subido de precio.

Malos hábitos y falsas creencias sobre el ahorro y la inversión

En resumen, invertimos poco. La inversión anual per cápita en nuestro país se sitúa en 642 euros por persona al año, menos de la mitad de los 1.432 de la zona euro. Paradójicamente, las familias de muchos de los países que invierten más que nosotros son más conservadoras que nosotros. Y es que hay más que un mero perfil conservador. Estamos paralizados por falsas creencias acerca de la inversión. Creemos que hay que invertir de la mano de un experto. Sin embargo, en el largo plazo no funciona. En cualquier periodo de 10 años, más del 90% de los gestores de Bolsa mundial—esos expertos que saben hacerlo bien—han sido incapaces de hacerlo mejor que la media del mercado en el que invierten.

Pero esto no implica que sea difícil, sino que se hace mal. Al contrario, invertir es mucho más sencillo y seguro de lo que creemos si se hace de la manera adecuada, respetando cuatro principios.

  • Invertir para un periodo largo de tiempo, cuanto más mejor. A largo plazo la economía global siempre crece, y los índices de bolsa replican ese movimiento, capturan ese crecimiento en la forma de beneficios. Unos años suben, y otros bajan, pero en el largo plazo la tendencia es hacia arriba.
  • Hay que evitar intentar adivinar qué va a pasar. Comprar o vender en función de noticias o rumores. A menudo hay bajadas, pero las subidas son más fuertes, y suelen ocurrir justo después de las caídas. Es imposible saber cuándo ocurrirán, y perdérselas tiene un impacto negativo enorme. Mejor no hacer nada.
  • Hay que diversificar. Cuanto más mejor. Diferentes productos, países y sectores. Al contrario de lo que pueda parecer, diversificar no significa complicarse, sino hacerse la vida más sencilla, al no tener que preocuparse por lo que pasa en el país o producto en el que hemos metido nuestro dinero. Siempre habrá otros que vayan bien.
  • Es fundamental hacerlo de manera barata, con comisiones bajas y evitando gastar dinero en compras y ventas continuas. La gestión pasiva es una estrategia que sirve para implementar varios de estos criterios. Sirve para invertir de manera barata (no usa expertos, sino ordenadores, que cuestan menos) y para diversificar mucho de manera sencilla, ya que consiste en comprar acciones de todas las empresas de un país, o de un índice.

En definitiva, es fundamental que los millones de ahorradores españoles pierdan el miedo y empiecen a ver en los mercados financieros a un aliado a través de estas cuatro reglas de oro en el mundo de la inversión: invertir a largo plazo, de manera diversificada, no intentar adivinar qué va a pasar y hacerlo de manera económica. Depositar el dinero en una cuenta sin moverlo no es ya una opción en un contexto de tipos bajos, por lo que resulta crucial dejar atrás los prejuicios que podamos tener sobre la inversión y apostar por sacar rendimiento a unos ahorros que tanto trabajo nos ha costado conseguir.

Francisco Quintana

Francisco Quintana

Hasta su incorporación en ING, Francisco fue director de estrategia y economista senior en Foresight Advisors. Asimismo, ha sido Director de análisis económico de Asiya Investments / Kuwait China Investment Company. Licenciado en Economía por la Universidad de Málaga, tiene un Máster en Gestión Pública del Instituto de Empresa y un Máster en Economía del Desarrollo de SOAS (School of Oriental and African Studies) en la Universidad de Londres.

Continúa leyendo