Cuentas corrientes para niños: ¿En qué consisten y qué diferencias hay con las de adultos?

Cada vez son más los bancos que ofrecen cuentas corrientes con unas características orientadas específicamente a niños y adolescentes.

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Si quieres que tus hijos se acostumbren a administrar el dinero, debes animarlos a que abran su propia cuenta corriente. En los últimos años cada vez son más los bancos que ofrecen cuentas bancarias a niños de entre 11 y 18 años.

Sin créditos ni comisiones

Generalmente son similares a las de los adultos: pueden ingresar dinero y hacer retiradas de efectivo desde un cajero automático o en una sucursal (por supuesto con la autorización y supervisión constante de un adulto).

La principal diferencia es que las cuentas bancarias de los niños no ofrecen créditos ni hay posibilidad de adquirir préstamos. Por lo tanto, no hay forma de que tu hijo se gaste, accidental o intencionalmente, más dinero del que tiene en la cuenta y se le cobren comisiones.

Algunas de estas cuentas también ofrecen la opción de tener una tarjeta de débito que permite retiradas de dinero en cajeros automáticos o comprar en tiendas físicas y comercios online. Huelga decir que los bancos te permitirán controlar al detalle cada movimiento que se produzca en la cuenta de tu hijo.

Evidentemente, si tu hijo menor de edad quiere abrirse una cuenta en cualquier banco deberá ir acompañado de un adulto. Aunque muchas entidades han facilitado el proceso y se puede hacer de manera online, lo normal es que al final tengáis que acudir a una sucursal para formalizar todo el proceso.

Generan beneficios

Uno de los bancos españoles pioneros en sacar al mercado este tipo de cuentas infantiles es el Banco Santander. En concreto, su cuenta OpenBank está orientada para menores de entre 11 y 18 años, y llega a pagar tasas de interés escalonadas. El reclamo más llamativo es que ofrece ofertas y descuentos al utilizar ApplePay, GooglePay y SamsungPay.

En nuestro país hay otros bancos que ofrecen este tipo de cuentas para menores de edad, y una de las características principales es la gratuidad de la tarjeta de débito, y que la entidad no cobra por el mantenimiento de la cuenta.

La gallega Abanca, por ejemplo, ofrece puntos regalo para libros, películas o juguetes, CaixaBank tiene disponible una tarjeta de crédito a partir de 14 años, Bankinter ofrece Bizum a partir de 14 años, y Unicaja regala una tarjeta prepago para el móvil.

Si decides abrirle una cuenta a tu hijo en cualquiera de estas cuentas, con el dinero que ingreséis se puede obtener una rentabilidad del 1% en saldos de hasta 900 euros. Pero para obtener los mejores tipos de interés se recomienda que el saldo oscile entre los 1000 y los 2000 euros, ya que la cuenta podría generar unos beneficios de hasta el 3%.

Otro punto en común entre todas estas cuentas es la opción de limitar el uso de la tarjeta de crédito estableciendo límites para gastar o sacar de un cajero automático. Así podrás controlar lo que hace tu hijo con el dinero y evitar accidentes y disgustos.

Por supuesto, este tipo de cuentas están orientadas a que, cuando el cliente sea mayor de edad, ya se haya fidelizado con la entidad bancaria, y entonces pueda abrir una cuenta para adultos donde domiciliar la nómina, sus recibos, pedir préstamos, etc.

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