Electricidad y gasolina por las nubes: Así afecta la inflación a tu bolsillo

A mayores precios, menor dinero disponible.

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Uno de los fantasmas más temidos por cualquier sistema económico es la inflación. La inflación es la disminución del poder adquisitivo de una determinada moneda a lo largo del tiempo. Una estimación cuantitativa de la tasa a la que se produce la disminución del poder adquisitivo puede reflejarse en el aumento del nivel de precios promedio de una cesta de la compra, o de determinados (como la electricidad o la gasolina) en una economía durante un período de tiempo.

El aumento en el nivel general de precios, a menudo expresado como un porcentaje, significa que una unidad de moneda efectivamente puede comprar menos que en períodos anteriores, es decir, nuestro dinero tiene menos valor. Aunque es fácil medir los cambios de precio de productos concretos en una determinada coyuntura económica, las necesidades humanas van mucho más allá de uno o dos de esos productos. Las personas necesitan una serie de bienes diversificados, así como una serie de servicios para llevar una vida cómoda.

Electricidad y gasolina

Pues bien, tanto la electricidad como el combustible son dos de esos servicios, y constituyen un importante y fiable indicador de cómo se mueve y evoluciona la economía de un país. Y no solo a escala nacional y como referente del consumo y el desarrollo industrial o de las grandes empresas, sino también a pequeña escala, al nivel de los consumidores.

Desde hace unos meses, en los datos del IPC ya se registró el inicio de la escalada del precio de la electricidad. Desde entonces la luz no ha parado de subir, registrando varios precios récord que coinciden con los momentos más calurosos del verano, cuando los consumidores gastan más energía para sobrellevar el calor.

La luz ha ocasionado que el IPC suba casi un 0,5%, por lo que ha contribuido a la inflación. Además, de momento no se espera que se produzca una bajada real de los precios, más allá de las medidas de maquillaje que ha impulsado el gobierno para que los consumidores vean un poco más reducida su factura de consumo de luz, medidas totalmente temporales y cuya eficacia está bastante en duda.

Al enorme y altísimo precio de la electricidad hay que añadirle otro: el de la gasolina. El combustible es otro de esos servicios básicos que marcan la pauta de cómo evolucionan los precios en una economía, y es otro de los indicadores que nos habla del desarrollo de la inflación.

Con el combustible es aún más complicado, ya que España no es productor de petróleo y debe comprarlo en el mercado extranjero, donde es la Organización de Países Exportadores de Petróleo (la OPEP) quien fija los precios diariamente.

La luz cada vez más cara

Según los expertos, el precio de nuestra factura de la luz continuará creciendo durante los próximos meses, debido a la potente revalorización del gas natural en los mercados internacionales y a la subida del mercado del CO2. En el inicio del verano, el principal mercado europeo de gas natural tuvo una cotización de unos 25 euros/MWh, un 400% más que en el mismo período de 2020. Esta crecida condiciona lo que pagamos por la electricidad en nuestros hogares.

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