Esta es la tasa del azúcar que plantea aplicar el gobierno

Pagaremos más por lo que es perjudicial para nuestra salud.

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Los expertos lo llaman “externalidades negativas”, y se refieren a comportamientos que son perjudiciales para la salud, el medio ambiente o la sociedad en general, en base a los cuales se aplica un impuesto extra. Por supuesto, el azúcar no se ha librado de entrar en ese saco, y el Gobierno de Pedro Sánchez prepara la llamada “tasa del azúcar” para gravar a los productos que superen determinados niveles de esta dulce sustancia.

Subidón de IVA

El Gobierno ya le ha comunicado a la Comisión Europea su intención de aumentar el IVA (que pasará del 10% al 21%) de las bebidas azucaradas y edulcoradas. El objetivo del Ejecutivo, según sus propias palabras, es el de favorecer hábitos de consumo más saludables. El ministerio de Consumo, que gestiona Alberto Garzón, también quiere prohibir los anuncios en medios de comunicación que promocionen alimentos no saludables, y que van dirigidos a los menores de 15 años.

Esta medida forma parte de un plan con el que el Gobierno persigue la modificación del sistema tributario español. Así, además de la “tasa del azúcar”, el Ejecutivo aplicará otros impuestos como el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales (la famosa Tasa Google) o el de Transacciones Financieras (tasa Tobin). También se ha anunciado una “fiscalidad medioambiental, en línea con las recomendaciones de la Comisión Europea” que, entre otras cosas, gravará productos almacenados en envases de plástico de un solo uso.

Un impuesto de largo recorrido

Los más recientes estudios científicos han demostrado la relación directa entre los alimentos y las bebidas con un alto contenido en azúcar y la obesidad y enfermedades cardiovasculares en las personas. El azúcar, además, daña la salud dental, y por eso se pretende desmotivar su consumo encareciendo los productos que la contienen.

No obstante, la “tasa del azúcar” no es algo nuevo. El anterior gobierno del PP, con Cristóbal Montoro en la cabeza del ministerio de Hacienda ya intentó aprobar un impuesto similar con el que se hubieran recaudado más de 200 millones de euros, sin embargo la medida nunca salió adelante debido a las quejas de diversos sectores empresariales del país, que aseguraban que el tributo perjudicaría a su negocio.

En cualquier caso, algunas autonomías como Cataluña o Canarias hace tiempo que exploraron este gravamen. La primera estableció en 2018 un impuesto muy parecido, mientras que en el archipiélago existe una tasa especial sobre las bebidas azucaradas desde el año 2017.

La “tasa del azúcar” fue pionera en Cataluña, aunque desde su implantación ha sido atacada en los tribunales por diversas empresas del sector de la restauración y la distribución, que son las más perjudicadas por el nuevo gravamen, a pesar de que es el consumidor, en último término, quien paga directamente el impuesto al comprar el producto azucarado. Este impuesto tiene dos tramos, uno que grava con ocho céntimos de euro el litro de aquellas bebidas que contienen entre cinco y ocho gramos de azúcar por cada 100 ml, y otro que encarece 12 céntimos aquellas bebidas que contengan más de ocho gramos por cada 100ml.

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