Este es el plan del Gobierno para reducir la factura de la luz en 5 años

Se pretende reducir hasta un 15% el coste para el consumidor.

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La subida del precio de la luz es un asunto tristemente recurrente en los últimos años. Tarifas abusivas, impuestos disparatados y unas facturas muy elevadas son algunos de los obstáculos que se encuentran los consumidores cada vez que les llega al buzón su recibo energético.

La última nueva medida, que entró en vigor el pasado 1 de junio fue la de la nueva tarificación eléctrica. La nueva factura ahora viene determinada por tres zonas horarias donde el precio de la luz que consumimos varía en función de la demanda de electricidad. Así, mientras que de medianoche a 8 de la mañana la luz se encuentra en su tramo más económico, durante las horas centrales del día encender un electrodoméstico puede suponer un aumento notable del gasto cuando nos llegue la factura.

La clave está en el verde

Por supuesto, el principal blanco del malestar y de las críticas ciudadanas se las está llevando el Gobierno de coalición. Es por esto, por lo que el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez está preparando una ley cuyo objetivo será reducir hasta en un 15% el montante final del recibo de la luz de los consumidores en un plazo de 5 años.

Las claves de esta nueva propuesta basculan entre dos iniciativas: la aplicación del llamado “céntimo verde” y las ayudas a aquellas centrales energéticas que no emiten dióxido de carbono nocivo para la atmósfera. En cifras totales, se estima que el recibo de la luz se recortará casi 8.000 millones de euros, lo que supondrá una rebaja para los consumidores de entorno al 15%.

Estas medidas entran dentro del plan de transición energética en el que España está inmerso desde la Cumbre del Clima de París de hace varios años, y en la que nuestro país se comprometió a ir reduciendo paulatinamente las emisiones netas de carbono para contribuir a frenar el calentamiento global, culpable del cambio climático.

Subirá el gas

Sin embargo, esta medida ecológica que planea el Gobierno tiene una contrapartida, y es que el precio del gas se incrementará en torno a 50 euros al año, y el de los carburantes subirá en torno a 10 céntimos por litro.

Las grandes corporaciones industriales y las eléctricas no han tardado en manifestar su malestar, por lo que el Gobierno ha intentado rebajar algunas exigencias. Así, quedarán exentas de los costes aquellas empresas que comercien con biocarburantes sostenibles, y el transporte marítimo del gas natural ecológico.

Otra cuestión que está sobre la mesa es la de los windfall profits, es decir, los enormes beneficios que reciben empresas que emiten grandes cantidades de CO2, y hacen que el precio de la electricidad se dispare en el comercio mayorista.

El Gobierno ha planeado recortar hasta un 90% las subvenciones a estas empresas, por lo que en el recibo de la luz final también se verá una reducción del total a pagar.

La idea principal, por lo tanto, es continuar la senda de la transición ecológica y energética, restando cada vez más peso a las petroleras y apostando desde la Administración por las energías verdes y limpias. Pero también se pretende que los consumidores paguen mucho menos por la energía que consumen.

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