Esto es lo que realmente encarece el precio de la luz

En realidad, el consumo directo no es lo que más engrosa nuestra factura.

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El precio disparado de la nueva factura de la luz, y los tramos horarios en los que se divide el consumo de energía son uno de los temas de conversación más repetidos durante las últimas semanas, desde que el Gobierno anunció la medida.

Desde el pasado 1 de junio, los consumidores vamos a pagar más por la electricidad que consumimos, ya que la nueva facturación ha implementado tres zonas horarias que, en función de la demanda de energía, hará que el uso de nuestros electrodomésticos suponga un mayor gasto, o un mayor ahorro en la factura.

La mayor parte se va en impuestos

De lo que se ha hablado menos es de cómo se divide el importe final de nuestro recibo, ya que no todo lo que pagamos se corresponde estrictamente con lo que consumimos. Así, y básicamente, lo que pagamos de luz se divide entre la potencia que tenemos contratada y los kilovatios que consumimos.

Sin embargo hay un tercer elemento silencioso que es el que se lleva la mayor parte del dinero: los impuestos. Aquí hay que destacar dos: el Impuesto sobre la electricidad, y el IVA. Dos enemigos de nuestro bolsillo que son los que ponen la factura de la luz por las nubes.

El primero, el de la electricidad es un impuesto especial, como el del tabaco o la gasolina, que se aplica excepcionalmente en España y que grava directamente el suministro de energía que llega a nuestra casa. El pago de este impuesto es obligatorio para todos los domicilios o locales comerciales que tengan contratado el suministro eléctrico.

En teoría, este impuesto se ideó para equilibrar la supresión del recargo sobre la facturación de energía eléctrica, en concepto de ayudas a la minería del carbón. Sin embargo, desde hace unos años es simplemente un impuesto más que encarece nuestra factura de la luz.

Un IVA de los más altos de la UE

El otro impuesto es mucho más conocido por todos: el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). En España, el IVA aplicado a la factura de la luz es del 21%, el tipo más alto, y uno de los más elevados de toda la Unión Europea.

Dentro del IVA están incluidos todos los aspectos que recoge el recibo, desde la potencia contratada a la energía consumida, pasando por el alquiler de los contadores (que no son nuestros, son de la empresa energética).

Desde luego, el IVA es el impuesto que más polémica levanta, y muchos se preguntan por qué los consumidores tienen que pagar un doble impuesto. Si ya se paga un Impuesto sobre la electricidad, ¿por qué además hay que pagar IVA? Es una batalla perdida, ya que tanto la ley española como de la UE contemplan que haya impuestos solapados.

Por último, hay otra cuestión que también centra la mayoría de los debates sobre el precio de la luz. Hay quien piensa que en pleno siglo XXI la electricidad debería considerarse como un bien básico, de primera necesidad y, por lo tanto, exento del tramo más alto de IVA, el del 21%.

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