Factura de la luz: cómo entenderla y de qué depende su precio

Tenemos la opción de elegir tarifas regidas por el mercado regulado o por el libre. Te ayudamos a entender tu factura eléctrica y por qué varía su precio.

Factura de la luz
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De todas las facturas que tenemos fijas, probablemente la de la electricidad sea la que más problemas nos da a la hora de entenderla. Es una de las más importantes en nuestra economía familiar y podemos lograr reducirla y cambiar de compañía conociendo algunos de los aspectos clave que incluye.

Para poder entender la factura retrocederemos en el tiempo a 1997, año en el que se inició el proceso de liberalización del sector eléctrico en España para adaptarse a las exigencias europeas. De manera gradual las distribuidoras cedieron la, hasta ese momento, exclusividad del suministro de electricidad a las empresas comercializadoras. Aunque en el año 2003 ya había libertad de elección de compañía eléctrica, al margen de la red a la que estuvieran conectados, el proceso terminó más de una década después, en 2009.

Las comercializadoras pueden utilizar las redes de transporte y distribución para llevar la energía hasta las casas de sus clientes a cambio del pago de un peaje o tarifa de acceso a la red, si bien no pueden poseer redes de distribución.

El año 1998 fue clave para el futuro de la luz en España, puesto que las centrarles generadoras deben competir a diario en los mercados mayoristas en busca de que acepten sus ofertas horarias de venta de electricidad. El organismo responsable que media en las operaciones de compraventa de electricidad es el Operador del Mercado Ibérico de la Electricidad (OMIE, conjuntamente para España y Portugal.

En el mercado regulado, el coste de la luz está relacionado con el clima: si no llueve o no hace viento, el precio aumenta.

El precio cambia cada hora en el mercado regulado

Existen dos tipos de mercados: el regulado y el libre. En el primero, regulado por el Gobierno, el precio del kWh cambia cada hora, en función de la oferta y la demanda. Su precio depende de la energía que haya disponible en cada momento. Cuando es menor, el precio se encarece. Este concepto está relacionado en mayor medida por el clima:  si no llueve o no hay viento, el coste de la luz aumenta.

Otro de los factores tiene que ver con la demanda de energía, que varía dependiendo de la estación del año en la que nos encontremos. Ni es la misma en verano que en invierno, ni es constante a lo largo del día (en las horas en las que hay menos gente en casa el consumo es menor, al igual que sucede por la noche) y se ve afectada ante olas de frío o de calor.

El coste del mercado regulado está fijado por el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), del que existen varias tarifas según rangos horarios. En el caso de que tengas un contador inteligente puedes calcular los kWh que consumes multiplicando el precio del kW de cada hora por tu consumo por hora. Si no cuentas con él, se aplica la cuantía de Red Eléctrica Española para un consumidor medio. Es fundamental calcular tu demanda eléctrica y conocer dónde y cuándo gastas más luz y cómo puedes conseguir ahorrar.

Cuando la tarifa contratada sea superior a 10KW solo puedes optar por el mercado libre, cuyo precio se especifica en tu contrato y se mantiene estable. Puedes compararlo fácilmente con el precio que ofrecen en otras compañías y cambiarte en el caso de que sea beneficioso.

Cómo entender la factura de la luz

El término de potencia, establecido por la comercializadora, es el precio que el usuario paga por la potencia contratada. Se factura en euros/kilovatio al día y es un concepto fijo que se abona en todas las facturas, independientemente de que se haya consumido o no. Por su parte, el término de consumo marca el precio de cada kilovatio por hora consumido y se factura en €/kWh. Está determinado por las propias compañías, en caso del mercado libre.

Otro concepto a tener en cuenta es el peaje de acceso, diseñado para cumplir con los costes que genera el sistema eléctrico por dar acceso a la red de electricidad. Tiene que estar desglosado en la factura de la luz el precio del término de potencia y el de consumo, que mostrará el importe que se paga por ese peaje. En el mercado libre no es obligatorio informar de ello, pero cada vez más compañías lo facilitan, pudiendo aparecer como Acceso de Terceros a la Red (ATR).

En la factura veremos que también nos cargan el impuesto eléctrico (IEE), regulado por el Gobierno y que grava con un 5,11269632 la suma de la potencia y el consumo. También hay que añadir el alquiler de equipos, en caso de que no dispongas de un contador en propiedad, y su precio es de 0,026667 euros al día. En el caso de tener algún descuento, también aparecerá reflejado. Una vez sumados todos esos conceptos, es la hora de cargar el 21% del IVA.

Su abono puede ser mensual o bimensual, reflejado en la factura en el período de facturación, y se realiza normalmente por domiciliación bancaria, aunque también se puede pagar por tarjeta a través del teléfono, de manera online, por transferencia bancaria o realizando el ingreso directamente en el banco, en función de lo que habilite cada compañía.

Juan Pedro Fernández

Juan Pedro Fernández

Periodista. Entusiasta. Todocampista. Ni escondo la pasión ni la perfumo. Que no nos quiten la ilusión.

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