La boda y la luna de miel solo son el primer gasto de un matrimonio

Un estudio demuestra que las parejas de recién casados tienden a adquirir más hipotecas, seguros y otros productos financieros que el resto

Cuando una pareja decide casarse todo el mundo piensa que los gastos acaban con la boda y el viaje de novios, pero no. Un estudio realizado en 49 países asegura que los recién casado y los que están a punto de casarse son más propensos a adquirir productos financieros como hipotecas, seguros  y préstamos.

Porque casarse puede ser emocionante y estresante, pero hay muchas cosas que la novia y el novio deben planear ante su nueva vida. Una de ellas es cómo van a administrar sus propias finanzas. ¿Cómo deberían gastar su dinero? ¿Qué objetivos financieros tienen en mente? Los datos del estudio de Wavemaker muestran que los que están a punto de pasar por el altar o lo acaban de hacer se suscriben a más productos de finanzas personales que el resto de la población online. Los nuevos matrimonios adquieren seguros (de coche, hogar o vida) ocho puntos por encima de la media global, abren cuentas en bancos 15 puntos por encima de la media global. También adquieren tarjetas de crédito 13 puntos por encima de la media global (el 45% de los encuestados frente al 32%), préstamos personales también 13 puntos por encima de la media e hipotecas 11 puntos por encima de la media (el 25% frente al 14%).

Aunque en España, el porcentaje de personas que se van a casar o se acaba de casar es sensiblemente menor  que en el resto del mudo, 6,2% frente al 8,7% la tendencia es parecida a la del resto del mundo. Así, adelantan en ocho puntos (56% frente al 28%) en la adquisición de pólizas de seguros; contratan cuentas bancarias en mucho mayor porcentaje (40% frente al 26%), así como tarjetas de crédito (44% frente al 33% del global de españoles), préstamos personales (34% de los recién casados o que se casarán próximamente frente al 21% del global de españoles) y, por supuesto, hipotecas (23% frente al 11%).

“Amor con hambre no dura”

“La buena marcha de la pareja depende de varios factores, uno de ellos es la economía, queramos o no. Es importante el equilibrio entre lo espiritual y lo material, existe una frase que lo expresa bastante bien: ‘amor con hambre no dura”, explica Ada Rahn, coach  de parejas.

Para Rahn, una vez superada una primera fase de una relación en la que nos guiamos por cuestiones más pasionales se llega a un punto en el que hay que cubrir algunas necesidades materiales o “se transforman en carencias haciéndote caer en escasez”. "En es momento cumbre es cuando la economía pasa a tener importancia, una buena economía te permite atender tanto los deseos espirituales como los materiales, y cuando esta falla surge la frustración, que se puede convertir en diferencias y hasta fracturas en la relación”, añade la experta.

Meterse en una hipoteca, comprarse un coche, contratar un seguro de vida o invertir los ahorros de la pareja en algún proyecto tiene sus riesgos y consecuencias, por lo que es importante valorar todos los aspectos de los mismos. “Las consecuencias de esa decisión es lo más importante. Cuando hablo de consecuencias están las favorables y las desfavorables. Por otra parte están las que afectan a corto, mediano y a largo plazo. Cuando valoras las consecuencias que puede tener tomar esa decisión es mucho más fácil elegir si están dispuestos a asumirlas o no”, explica Rahn; “Cuando es un proyecto de pareja que implica riesgos económicos es importante entenderlos, dado que las acciones de uno perjudican al otro, y por lo general son decisiones que generan cierta angustia o temor. Cuando ambos entienden los riesgos abren paso al apoyo y al compromiso”.

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