La espiral salarios-precios: qué es y en qué te afecta

Suben los precios de los bienes y servicios, se incrementan los salarios y vuelven a subir los costes. Y vuelta a empezar.

Espiral
Christopher Furlong / Getty

También conocida como espiral inflacionaria o inflacionista no deja de ser la pescadilla que se muerde la cola, un bucle del que es muy difícil salir. Se puede explicar como el aumento de los precios producido por incremento de los salarios a través del crecimiento en los costes de producción.

Por un lado, los precios de las materias primas se elevan, lo que conlleva una subida en los salarios, que están unidos a esos costes de los productos mediante indicadores como el Índice de Precios al Consumo (IPC).  Por consiguiente, aumentan los sueldos, que traen concatenados de nuevo un incrementos de costes. Y vuelta a empezar. Llevado a la literatura infantil podríamos hacer uso de la siguiente pregunta sin fin: ¿quieres que te cuente un cuento recuento que nunca se acaba?

La ley de la oferta y la demanda subyace en esta espiral. A medida que tenemos más dinero, más disponibilidad tendremos para gastarlo. Se creará, por tanto, una mayor demanda de bienes y servicios, y volverán a aumentar esos precios. Llegamos ahora al momento en que esos productos son más caros. ¿Qué sucede? Que necesitaremos salarios más altos para poder comprarlos. Si somos afortunados y nos suben el sueldo, compraremos más, por lo que aumentarán de nuevo los precios. Y seguimos con el bucle a cuestas…

Las expectativas futuras de precios se ven afectadas por las tensiones inflacionistas. Un ejemplo habitual de esta espiral es el anuncio por parte de la autoridad monetaria de un país, o de una zona continental, de una serie de medidas económicas, que llevan asociada un previsible aumento de los precios. Entran en escena los agentes económicos, que deberán actuar en consecuencia. Con la idea de que los precios subirán, su respuesta será consumir con rapidez para evitar tener que comprar más caro tiempo después. Pero los salarios no son ilimitados y la capacidad de ahorro se reducirá.

No llueve a gusto de todos

Y viene otro de los problemas asociados a esta espiral, que tiene que ver con que no llueve nunca a gusto de todos. Si el Gobierno decide intervenir los salarios, el trabajador verá cómo disminuye su poder adquisitivo. Por el contrario, si regula el mercado para anticiparse a las proyecciones de la inflación en los precios, será el empresario el que sufrirá las consecuencias.

Esta espiral de salarios y precios ha protagonizado numerosos debates económicos y es una parte fundamental de la teoría keynesiana. Una de sus explicaciones sitúa como agente protagonista a los sindicatos, que pueden logar mejoras salariales en una proporción superior al incremento de la productividad laboral.

Como en la vida, todos los excesos y extremos son malos, y así sucede con esta teoría económica. Una inflación más o menos controlada puede obedecer simplemente al crecimiento económico, sin consecuencias excesivas para los actores sociales. Sí puede producirse un problema cuando se dispara y empiezan a verse alteradas otras variables que provocan un incremento de precios. Y el resultado final será el retorno al punto de partida, y tendremos que echar mano de nuevo del nombre de la maravillosa y oscarizada película de José Luis Garci: “Volver a empezar”.

Juan Pedro Fernández

Juan Pedro Fernández

Periodista. Entusiasta. Todocampista. Ni escondo la pasión ni la perfumo. Que no nos quiten la ilusión.

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