Testamento: todo lo que debes saber antes de hacerlo

Hacer el testamento es uno de los pocos trámites prácticamente obligatorios que cualquier persona debería afrontar. Por muy desagradable que nos parezca pensar en el momento de nuestro fallecimiento, ayudará a evitar problemas en nuestra ausencia.

El testamento es una herramienta clave dentro de un proceso tan complejo como el de las herencias. De hecho, cuando una persona fallece sin haber otorgado testamento, las disposiciones relativas a su herencia no permiten que controle el destino patrimonial sino que este se aplica según las disposiciones de la ley al respecto. Todo esto pueden suponer cargas y conflictos innecesarios para nuestra descendencia. ¡Hazlo por ellos!

Si te preocupa el futuro y el destino de tus ahorros, sin duda hacer testamento es una gestión que deberías afrontar lo antes posible.

Qué es un testamento y por qué es importante

El testamento es un documento que va a reflejar la voluntad de una persona sobre la disposición de sus bienes o de una parte de ellos tras su fallecimiento.

Un testamento es una parte fundamental del control de la herencia en lo que a transmisión patrimonial se refiere, aunque también puede contener disposiciones no patrimoniales. Se trata de un documento que se basa en un acto individual a título personal, por tanto siempre se realiza como individuo y no se admiten ni testamentos colectivos ni testamentos realizados en nombre de otra persona.

La importancia del testamento radica en el hecho de poder someter a la voluntad de quien lo otorga el destino del reparto patrimonial aunque, sujeto este siempre a la legalidad vigente en cuanto a herencias: en concreto al reparto proporcional de las denominadas legítimas.

Quién puede hacer testamento

Cualquier persona puede hacer testamento salvo prohibición expresa por la ley. Estas prohibiciones hacen referencia en primer lugar a las personas menores de 14 años. Pero también se extiende a aquellas personas que de manera permanente o transitoria se encuentren en estado de perturbación mental, siempre que esta sea grave y esté acreditada.

En algunas ocasiones pueden aparecer otras prohibiciones puntuales y relativas que se apliquen en momentos o casos concretos. Sin embargo, las más habituales son las ya citadas.

Tipos de testamento

No existe un único tipo de testamento, de hecho, según la legalidad vigente en nuestro país existirían hasta tres tipos diferentes.

Testamento abierto

En este documento, el testador va a manifestar sus voluntades de manera expresa delante de determinadas personas que autorizan dicho acto. Generalmente y salvo contadas excepciones este testamento se otorga entregándolo ante notario: el notario será quien compruebe que testador tiene la capacidad para testar junto a legalidad del documento.

Testamento cerrado

El testamento cerrado se otorga en sobre cerrado y sellado y se entrega a un notario que concede su autorización. A diferencia del anterior, en este caso el heredero puede recibir personalmente y de manera particular la comunicación de herencia.

Testamento ológrafo

Es aquel redactado por el propio testador, que debe ser mayor de edad y encontrarse en capacidad legal de testar. Este testamento se puede reclamar ante un juez aunque existe un plazo máximo de tiempo para su reclamación (de cinco años) tras lo cual caducará.

 

La figura de testamento es fundamental ya que cuando una persona fallece sin haberlo otorgado se inicia lo que se conoce como sucesión intestada. En este proceso de herencia se siguen las reglas que establece el Código Civil y que responden a las líneas de sucesión y los herederos legales, sin tener en cuenta las posibles voluntades no declaradas del fallecido.

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