El mundo invierte hoy menos en energía limpia

China, que en el pasado se llevaba casi la mitad de la inversión en renovables, experimenta la mayor caída

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Hace veinte años, en China casi no había paneles solares. Hoy cuenta con una cuarta parte del total mundial, según la Agencia Internacional de la Energía. Eso incluye una “autopista solar” de 1 km –una carretera pavimentada con paneles solares capaz de producir energía para 800 viviendas– y una granja solar de 100 hectáreas con la forma de dos sonrientes pandas. China también planea construir una planta solar en el espacio para atrapar la energía del sol y enviarla hacia la tierra. Tal nivel de inversión ha abaratado el precio de la energía solar: las ciudades chinas pagan ahora menos por la electricidad de la red. Otros países han acusado a China de colocar paneles subvencionados a bajo precio en sus mercados.

Pero la fiesta del gasto en lo solar está remitiendo. El año pasado, el gobierno chino recortó las subvenciones a la inversión y, en abril, declaró que daría prioridad a aquellos proyectos eólicos y solares que pudieran producir energía con los precios más bajos (China también tiene la tercera parte de los aerogeneradores del mundo). Esto ha contribuido a una caída del 60% de la inversión china en energías renovables en los dos últimos años (ver gráfico). La inversión norteamericana en energía limpia también ha descendido. En Europa, países con preocupación por el medio ambiente como Francia, Alemania y Holanda están gastando menos, especialmente en proyectos relativamente caros, como instalaciones eólicas en el mar. España, que en diciembre anunció un plan de energías renovables, ha cogido en parte el testigo.

Aunque la inversión en energías limpias está en horas bajas, la producción sigue subiendo. De cada dólar invertido en energía solar se obtiene un rendimiento que es aproximadamente cuatro veces el de hace diez años. El coste de la inversión en energía eólica ha bajado en una proporción similar. En la última década, la capacidad de las energías renovables se ha cuadruplicado, y la mitad de ese incremento procede de la solar. Sin embargo, las renovables están todavía muy lejos de reemplazar a los combustibles fósiles, algo que resulta especialmente cierto en el caso del carbón de Asia. A pesar de los esfuerzos de China por mejorar el cuidado del medio ambiente, el gigante asiático sigue siendo el mayor consumidor y productor mundial de carbón, que todavía supone tres quintos de su matriz energética. La India está construyendo montones de centrales eléctricas de carbón y, en el sudeste asiático, la proporción de carbón en la generación de electricidad está aumentando. La paleta de los combustibles del mundo tiene todavía mucho negro y muy poco verde.

© 2019 The Economist Newspaper Limited. Todos los derechos reservados. Perteneciente a Economist.com, traducido por Rodrigo Brunori, publicado bajo licencia. El artículo original, en inglés, se puede encontrar en www.economist.com

 * Este artículo salió publicado en Muy Negocios & Economía 1.

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