Puertas giratorias: ¿Les apretarán ahora las tuercas?

Una consultora creada por un comisario saliente pone a prueba las nuevas normas creadas por Jean-Claude Juncker para evitar un paso demasiado rápido de la política al mundo del 'lobby'

El 1 de noviembre, 17 de los 28 comisarios europeos salientes, uno por cada Estado miembro de la Unión, estarán consultando sus Rolodex en busca de un nuevo empleo (los demás, o bien han sido elegidos para otro período, o bien han conseguido un escaño en el Parlamento Europeo). El comisario saliente alemán, Günther Oettinger, no ha perdido el tiempo. A finales de julio, se supo que había creado una empresa de consultoría política en Hamburgo, donde espera trabajar después de dejar el cargo.

La entrada de Oettinger en el mundo de la asesoría política pone a prueba las normas que rigen las actividades de los comisarios tras finalizar sus mandatos, recientemente reformadas por el presidente saliente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Estas normas se endurecieron después de que el antecesor de Juncker, José Manuel Durão Barroso, que presidió la Comisión en el punto más alto de la crisis de la deuda soberana griega, aceptara un cargo no ejecutivo en Goldman Sachs, banco de inversión acusado de enriquecerse disfrazando el tamaño de la deuda de Grecia.

El camino que va del edificio Berlaymont, sede de la Comisión en Bruselas, al mundo de la asesoría política para clientes corporativos está muy trillado. Un tercio de los comisarios del segundo mandato de Durão Barroso consiguieron lucrativos puestos en gigantes corporativos entre los que se incluyen ArcelorMittal, Volkswagen y Bank of America Merrill Lynch. Una de ellos, Neelie Kroes, excomisaria de competencia y digitalización, se sienta ahora en el consejo asesor de políticas públicas de Uber, tras haber criticado durante su mandato la prohibición que impusieron los tribunales alemanes de la aplicación utilizada por empresas como Uber para contratar vehículos.

Un tercio de los comisarios del segundo mandato de Durão Barroso consiguieron lucrativos puestos en gigantes corporativos

A vueltas con el periodo de incompatibilidad de cargos

Tanto Durão Barroso como Kroes se incorporaron a sus nuevos puestos después de un período de incompatibilidad de 18 meses para actividades de lobby establecido en el código ético de los comisarios europeos. Con las nuevas normas de Juncker, ese paréntesis se ha alargado a dos años para los comisarios y tres para el presidente. Aun así, es poco tiempo para los estándares de otros países. El sistema canadiense, por ejemplo, admirado por muchos, prohíbe a ministros y diputados hacer lobby durante cinco años después de abandonar sus cargos.

Más problemática es la cláusula según la cual este período de incompatibilidad solo se aplica a asuntos relacionados con la cartera del excomisario. El grupo de investigación y campaña Corporate Europe Observatory sostiene que se trata de una distinción artificial, ya que los comisarios tratan primero entre ellos las decisiones políticas importantes y luego asumen una responsabilidad colectiva. Tampoco está claro cómo se aplicaría esta norma a Oettinger, actual responsable del presupuesto de la Unión Europea, que financia todas las actividades de las distintas áreas del bloque.

La ONG Transparencia Internacional, dedicada a vigilar el buen gobierno de las instituciones, señala otro problema. De acuerdo con las normas vigentes, la decisión de si la empresa de consultoría de Oettinger transgrede el código ético recaerá sobre el resto de comisarios del mismo gabinete, con los que Oettinger ha compartido asiento en la Comisión durante años y que pueden estar considerando oportunidades parecidas. Juncker ha solicitado una opinión puramente consultiva a un comité de ética de tres personas, pero el comité ha sido elegido por los propios comisarios. Es altamente improbable que las sanciones actuales, que van desde una simple regañina hasta la pérdida de una pensión de la Unión Europea de 55.000 euros anuales, tenga efectos disuasorios. A los comisarios les esperan beneficios mucho más suculentos en el mundo corporativo.

 

© 2019 The Economist Newspaper Limited. Todos los derechos reservados. Perteneciente a Economist.com, traducido por Rodrigo Brunori, publicado bajo licencia. El artículo original, en inglés, se puede encontrar en www.economist.com

 

* Este artículo salió publicado en Muy Negocios & Economía 1.

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