Así es como las pandemias han hundido la economía a lo largo de la historia

La pandemia de Covid-19 no ha sido la única que ha destruido la economía global, en los últimos 300 años la viruela o la gripe española han socavado el poder financiero de los países.

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No hay paliativos, la pandemia de coronavirus que estalló a principios de 2020, y de la que todavía hoy no nos hemos desprendido, ha hecho estragos en la economía de la mayoría de los países a nivel mundial. Las severas restricciones que aplicaron los gobiernos para intentar frenar la expansión del virus han supuesto que las finanzas globales se hayan desplomado, provocando recesión, desempleo y empobrecimiento.

No obstante, esta no es la primera vez que una epidemia provoca efectos desastrosos en la economía. A lo largo de los últimos siglos, ha habido otras enfermedades como la gripe española o el cólera, que han puesto a prueba la capacidad de los sistemas económicos y financieros de los países.

No afecta a todos por igual

Las consecuencias económicas de las pandemias y epidemias a lo largo de los siglos varían en función del territorio donde actuaron y época histórica en la que tuvieron lugar. Por ejemplo, las epidemias de los siglos XVIII y XIX tuvieron efectos económicos devastadores en los países más desarrollados, mientras que las economías de los países más atrasados comercial e industrialmente apenas sufrieron repercusiones.

Parece repetirse la constante de que quien más dinero y recursos tiene, menos afectado se ve por este tipo de brotes pandémicos. Hace cientos de años, quienes eran lo suficientemente ricos como para abandonar las ciudades (foco de la enfermedad por la cantidad de población), lograban librarse de contagios mientras vivían en segundas residencias.


Sin embargo, la globalización ha cambiado eso radicalmente. En el momento en el que viajar se convirtió en algo sencillo y al alcance de todo el mundo, los vuelos son uno de los mejores aliados de las pandemias, ya que un infectado en Tokyo puede estar en Nueva York en unas horas, e ir dispersando el virus por múltiples países antes de que se de la voz de alarma. Justo lo que ocurrió con el coronavirus.

Viruela

A finales del siglo XVIII, la viruela devastó Europa. A pesar de que se creó una vacuna para inmunizar a las personas contra la enfermedad, algunos países como Francia prohibieron la vacunación por temor a que frustrara la voluntad de Dios y empeorase la pandemia.

En contraprestación, el gobierno francés emitió una renta vitalicia donde pagaba una cantidad fija de dinero al beneficiario cada año hasta su muerte. Por supuesto esto estaba completamente vetado a las clases populares que no tenían dinero para comprarse la renta, y hubo muchos inversores en Europa que las pusieron a nombre de niños sanos de buenas familias para recibir el subsidio durante muchos años.

Fiebre amarilla

Al mismo tiempo que la viruela azotaba Europa, la fiebre amarilla se cebó con la costa este de Estados Unidos, en concreto con el estado de Filadelfia. Allí la epidemia mató a alrededor del 10% de los 50.000 habitantes de la ciudad y provocó la huida de otros 20.000 residentes.

Durante la epidemia, el mercado de valores no colapsó, sino que directamente cerró. El precio de los bonos estadounidenses al 6% y las acciones del Banco de los Estados Unidos, dos de los valores más importantes del país, se desplomaron. Esto provocó que algunos de los habitantes más ricos de Filadelfia vendieran sus propiedades y prefiriesen quedarse con el dinero en efectivo.

Gripe española

Ya en el siglo XX tuvo lugar otra de las pandemias más devastadoras a nivel mundial: la de la gripe española. Entre 1918 y 1920 esta enfermedad mató a unos 40 millones de personas en todo el mundo (el 2% de la población del planeta). Hay que tener en cuenta que la gripe coincidió con los últimos compases de la Primera Guerra Mundial, por lo que es difícil separar los efectos económicos y financieros de la enfermedad y de la guerra.

Los economistas estiman que tanto el conflicto como la gripe deprimieron el crecimiento económico global y fueron los causantes de la hiperinflación posterior, sobre todo en los países europeos que fueron a la guerra.

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