Así se recuperó España de la última gran pandemia: la Gripe Española

La epidemia mató a 40 millones de personas en todo el planeta.

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Se han establecido muchos paralelismos entre la pandemia de coronavirus que lleva azotando el planeta desde hace aproximadamente un año y medio y la gripe española de 1918, que mató al menos a 40 millones de personas en todo el mundo e infectó a alrededor de un tercio de la población global.

Pero si hay algo que nos dé un respiro de la crisis actual, es el recordatorio de que el mundo ha sobrevivido a una pandemia antes. Desde Estados Unidos hasta España, pasando por América del Sur hasta la India, aquí te contamos cómo se recuperó el mundo de la Gripe Española, la última gran pandemia.

La gripe española era una cepa mortal vírica con síntomas que incluían fiebre, tos persistente, sudoración excesiva y problemas respiratorios, y algunas personas infectadas desarrollaron neumonía. Un primer brote menos severo comenzó en la primavera de 1918, y el primer caso conocido tuvo lugar en Fort Riley, Kansas el 11 de marzo de 1918, aunque los casos podrían haber aparecido antes. Una segunda ola más severa se extendió durante el otoño de 1918 y fue esto lo que causó el altísimo número de muertes asociadas a la gripe española.

A pesar de su nombre, la Gripe española no se originó en España, aunque fue el primer lugar en recibir cobertura mediática de la misma ya que nuestro país era neutral en la Primera Guerra Mundial y tenía una mayor libertad de prensa. También fue uno de los países más afectados por la pandemia. En un artículo del 22 de mayo de 1918, el diario ABC apodó a la enfermedad Soldado de Nápoles por una canción popular de la época, que allanó el camino para que la enfermedad no se tomara en serio, hasta que fue demasiado tarde. Cuando el gobierno se dio cuenta del verdadero peligro que implicaba la epidemia, implementó políticas que incluían el cierre de escuelas y universidades, la cancelación del transporte público y la imposición de medidas para que la gente se quedase en sus casas.

Pero cuando entraron en vigor muchas de estas restricciones, ya era demasiado tarde. El sistema de salud no pudo hacer frente a la afluencia repentina de casos y hubo que reclutar a estudiantes de medicina para compensar el número de médicos. En total, la cifra de muertos fue de más de 186.000 entre 1918 y 1920, según El País. La elevada tasa de mortalidad también provocó que la población española se redujera un 4% en el año 1918, y España tuvo una fuerte caída de la esperanza de vida, de 42,5 años en 1917 a 30,3 años en 1918.

Los datos sobre el impacto económico de la gripe española son limitados, aunque el número de muertos en nuestro país probablemente trajo consecuencias fiscales duraderas. España había sido más lenta en industrializarse que otros países europeos, incluidos Bélgica, Francia, Alemania y Austria, y solo llegó a tiempo a la segunda etapa del desarrollo industrial, caracterizada por un aumento en las industrias manufactureras y de bienes de capital, en la década de 1920.

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