¿En qué consiste la economía circular?

Cada vez más empresas de todo el mundo estudian nuevas fórmulas para continuar produciendo y, además, ser respetuosas con el medio ambiente.

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La emergencia climática y el compromiso con el medio ambiente cada vez más va introduciéndose en las agencias de los gobiernos, pero también de muchas empresas, que intentan llevar a cabo sus labores productivas intentando mantener un equilibrio con el entorno.

En los últimos años ha surgido un concepto que aglutina todo eso en una manera innovadora y verde de entender las funciones productivas: Economía circular.

Una manera sostenible de producir

La economía circular es un sistema destinado a eliminar el desperdicio y a minimizar el uso continuo de recursos. En este sistema circular, las empresas ponen en práctica la reutilización, el intercambio, la reparación, la renovación y el reciclaje de materias primas para crear un sistema de circuito cerrado, minimizando el uso de recursos y la generación de desechos, de contaminación y emisiones de carbono a la atmósfera.

La economía circular tiene como objetivo mantener los productos, los equipos y la infraestructura de las empresas en uso durante más tiempo, mejorando así la productividad de estos recursos.

Bajo este concepto, los materiales de desecho y la energía empleada se reutilizan y aprovechan para llevar a cabo otros procesos en la cadena de producción. Este enfoque regenerativo contrasta con la economía lineal tradicional, que sigue un modelo productivo que no cuida el aspecto medioambiental, sobre todo en lo que a utilización y eliminación de recursos se refiere.

Un concepto antiguo

Aunque parezca innovador, el concepto de economía circular ya tiene bastantes años. Ya en la década de los 60 se empezó a crear conciencia sobre una "economía abierta" con recursos de producción ilimitados, en contraste con una "economía cerrada", en la que los recursos están retenidos y se intenta que permanezcan el mayor tiempo posible como parte de la economía.

La economía circular se basa en el estudio de sistemas ricos en retroalimentación, particularmente de los sistemas vivos que encontramos en la naturaleza.

Mucha presencia en el mundo digital

Sobre la base de la innovación que supone el planteamiento de economía circular, la digitalización y las nuevas tecnologías —como el Internet de las cosas, el Big Data, o la Inteligencia artificial— están siendo pioneras en esta forma de entender la producción.

También denominada economía de datos, el papel central de las tecnologías para acelerar la transición a la economía circular se enfatiza en un plan redactado por la Unión Europea.

El marco de la economía circular inteligente ilustra esto al establecer un vínculo entre las tecnologías digitales y la gestión sostenible de los recursos. Esto permite proporcionar orientación sobre cómo aprovechar los datos y el análisis para optimizar la funcionalidad y la intensidad de los recursos, y maximizar la productividad.

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