¿Escuchar Spotify pone en peligro el planeta? Este es el coste ambiental de utilizar plataformas musicales

Es más ecológico volver a comprar CD que escuchar música en ‘streaming’.

Escuchar música mientras vamos de camino al trabajo o salimos a hacer deporte es parte integral de nuestro mundo, cada vez más digitalizado. Desde que apareció la biblioteca de iTunes de Apple en el cambio de milenio, allá en el inicio de la década de los 2000, hemos podido guardar canciones y crear nuestras propias listas de reproducción cada vez con mucha más facilidad. Hay algo excepcionalmente satisfactorio en tener una colección de canciones y listas caseras para complementar un estado de ánimo o transportarnos a un momento nostálgico de nuestra vida.

Pero a medida que los servicios de transmisión de música como Spotify comenzaron a despegar en 2006, hubo un cambio notable en el paradigma de la reproducción de música online. En lugar de comprar y descargar música, estábamos transmitiéndola. En 2008, la plataforma freemium de Spotify nos dio acceso a más de 50 millones de canciones, con solo tocar la pantalla de nuestro dispositivo con el dedo índice.

Preocupan las emisiones de carbono

En febrero de 2020, la plataforma ya contaba con más de 271 millones de usuarios activos cada mes, esa cifra no ha parado de crecer durante todo el año pasado y lo que llevamos de 2021, también alentada por la pandemia de coronavirus y las restricciones sanitarias derivadas, que ha provocado que crezca enormemente el consumo de servicios de entretenimiento online.

Solo ahora estamos comenzando a cuestionarnos qué coste medioambiental  tiene realmente la llegada del streaming para el planeta. ¿Cómo está incidiendo ese flujo continuo de datos en el medio ambiente? ¿Podría ser más ecológico volver a comprar CD como hace 15 años?

El cambio de formato de la música, que hace unos años pasó de ser físico a ser completamente digital ha conducido a una enorme reducción en el uso de plásticos para fabricar los tradicionales CD. El pico de producción de CD se produjo en el año 2000, cuando solo la industria estadounidense utilizaba 61.000 toneladas de plástico cada año para satisfacer la demanda del país.

En el año 2016, esta cifra se redujo sustancialmente a solo 8.000 toneladas de plástico, cuando los formatos digitales tomaron el relevo de los viejos CD. Todo esto no se explica sin el nacimiento de la transmisión de música online a través de plataformas como Spotify o Apple Music.

Sin embargo, la misma investigación, una colaboración entre la Universidad de Glasgow y la Universidad de Oslo, concluye que el impacto ambiental del streaming supera con creces el uso de plástico de productos físicos. En otras palabras, comprar CD resulta más ecológico que escuchar música por Internet desde nuestros dispositivos.

La razón por la que la transmisión de música a través de la red es tan dañina para el planeta es porque sus efectos son en gran parte invisibles. Aunque no podemos verlo, escuchar música en tiempo real exige una gran cantidad de energía generada por servidores que a menudo se encuentran a miles de kilómetros de distancia de donde nos encontramos. Según la investigación, estamos emitiendo más de 350.000 toneladas de gases de efecto invernadero al año, debido a la necesidad de ejecutar servidores remotos 24 horas al día, 7 días a la semana.

Continúa leyendo