Espinacas que envían mails: Así alertan los científicos sobre el cambio climático

Este vegetal también ayuda en tareas como la detección de explosivos.

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Puede sonar como algo salido de una película de ciencia ficción futurista, pero los científicos han logrado diseñar plantas de espinaca que son capaces de enviar correos electrónicos. A través de la nanotecnología, los ingenieros del MIT de Estados Unidos han transformado las espinacas en sensores capaces de detectar materiales explosivos. Después, estas plantas pueden transmitir de forma inalámbrica esta información a los científicos para que la analicen.

Cuando las raíces de la espinaca detectan la presencia de nitroaromáticos en el agua subterránea, un compuesto que a menudo se encuentra en explosivos como las minas terrestres, los nanotubos de carbono dentro de las hojas de las plantas emiten una señal. Esta señal luego es leída por una cámara infrarroja, enviando una alerta por correo electrónico a los científicos.

Este experimento es parte de un campo de investigación más amplio que involucra la ingeniería de componentes y sistemas electrónicos en plantas. La tecnología se conoce como nanobiónica vegetal y es efectivamente el proceso de dar a las plantas nuevas habilidades que, además de la detección de explosivos, también pueden aprovecharse para luchar contra el calentamiento global, culpable del cambio climático.

Proteger el medioambiente

Si bien el propósito de este experimento era detectar explosivos, los científicos creen que también podría usarse para ayudar a advertir a los investigadores sobre la contaminación y otras condiciones ambientales adversas. Debido a la gran cantidad de datos que las plantas absorben de su entorno, están en una ubicación ideal para monitorizar los cambios ecológicos.

En las primeras fases de la investigación nanobiónica de plantas, los científicos utilizaron nanopartículas para convertir las plantas en sensores de gases y materiales contaminantes. Al alterar la forma en que las plantas realizaban la fotosíntesis, se pudo hacer que detectaran el óxido nítrico, un contaminante causado por la combustión de minerales fósiles. Las plantas son muy sensibles al medio ambiente, saben que va a haber una sequía mucho antes que nosotros. Pueden detectar pequeños cambios en las propiedades del suelo y el potencial hídrico. Si aprovechamos esas vías de señalización química, hay una gran cantidad de información a la que acceder.

Cuando no está muy ocupada enviando correos electrónicos a los investigadores, la espinaca también parece ser la clave para surtir de energía de manera eficiente las pilas de combustible. Científicos de la Universidad Americana han descubierto que cuando la espinaca se convierte en nanohojas de carbono, puede funcionar como un catalizador para ayudar a que las baterías de metal y aire, y las celdas de combustible, sean más eficientes.

Dichas baterías de metal y aire son una alternativa más eficiente desde el punto de vista energético que las baterías de iones de litio, que se encuentran comúnmente en productos comerciales como los teléfonos inteligentes, los portátiles o las tablets. La espinaca fue elegida específicamente por su abundancia de hierro y nitrógeno, que son elementos importantes en compuestos que actúan como catalizadores. Los investigadores tuvieron que lavar, exprimir y moler las espinacas hasta convertirlas en polvo, convirtiéndolas de su forma comestible en nanoláminas adecuadas para el proceso.

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