Estas son y así funcionan las pantallas electrónicas de usar y tirar

Son muy atractivas visualmente, pero también extremadamente contaminantes.

Suena como algo salido de una película de ciencia ficción, periódicos que reproducen anuncios y vídeos en sus páginas, y líneas de producto que emiten un brillo multicolor y llamativo en los estantes de las tiendas y los supermercados. Sin embargo, los dispositivos electrónicos miniaturizados de un solo uso están mucho más cerca de convertirse en una realidad cotidiana de lo que piensas.

Durante la temporada navideña del año pasado, aparecieron dos primeros dispositivos que presagiaban una revolución electrónica que llevaría gráficos ligeros y en movimiento a ocupar todavía más nuestros ya escasos momentos libres de tecnología. Más allá de ser un reclamo publicitario para que no dejemos de comprar y actualizar nuestros dispositivos, esta revolución tiene el potencial de traer consecuencias desastrosas para el medio ambiente.

Un periódico con una pantalla en miniatura en la portada

En Londres, el supermercado británico M&S apostó por un enfoque innovador para el lanzamiento de su anuncio navideño de 2020. Las campañas navideñas pueden ser un asunto muy serio para las cadenas británicas de grandes almacenes y, para aprovechar al máximo su experimento, M&S se dirigió a los viajeros que llegaban a tres de las estaciones más concurridas de Londres. Junto a los flash mobs con bailarines con jerséis cursis, parte de la promoción parecía presagiar un cambio potencialmente preocupante en las tácticas publicitarias; la primera cubierta de periódico con una pantalla incorporada en miniatura.

Distribuida gratis a más de 5.000 personas en las estaciones de Waterloo, Euston y Liverpool Street de Londres, la portada del periódico Metro contenía una pantalla que reproducía en bucle, y durante casi un minuto el anuncio de la empresa. Con controles de volumen y video, la pequeña pieza de tecnología incluso tenía sonido para que la banda sonora del anuncio, Jump Around del grupo House of Pain, sonara desde los periódicos abandonados en vagones de metro después de la hora punta.

Algo que sin duda fue calificado como molesto por muchos usuarios del transporte público, e enormemente irresponsable y totalmente innecesario según algunos activistas medioambientales. Un ecologista y crítico frecuente en el prestigioso diario The Guardian aseguró que era "difícil pensar en una forma más derrochadora de hacer publicidad", calificando los anuncios como "desperdicio repugnante".

Cuando se enfrentó un grupo de ciudadanos enfurecidos en Twitter, M&S reiteró que solo habían producido un número limitado de copias de las minipantallas digitales de usar y tirar. "Nos gustaría aclarar que el papel de la cubierta del periódico está hecho con papel reciclado, y las pantallas de video también se pueden reciclar en puntos de recolección de electrodomésticos", intentó defenderse la cadena de supermercados ante la avalancha de críticas.

No mucho antes del fiasco de la mini pantalla de M&S, surgió otra campaña que consistía en arrojar al mar botellas con componentes electrónicos iluminados en Singapur para promover el lanzamiento de la última película de la saga Star Wars. En las botellas, los componentes electrónicos impresos, delgados como el papel, poseían diodos emisores de luz orgánicos de un solo uso.

Continúa leyendo