Esto es lo que hacen las aerolíneas para compensar las enormes emisiones de carbono

El avión es uno de los medios de transporte más contaminantes.

Un vuelo, solo de ida, de Londres a Ciudad del Cabo (en Suráfrica) genera aproximadamente la misma cantidad de emisiones de gases nocivos para la atmósfera por pasajero, que la energía equivalente que se necesita para mantener caliente en invierno y fresca en verano una casa de tres dormitorios durante todo un año.

En un Boeing 777, uno de los modelos de aviones de pasajeros más comunes, y que utilizan la mayoría de aerolíneas conocidas, caben 396 pasajeros, por lo que la emisión de gases de efecto invernadero en dicho viaje sería la equivalente al gasto en energía anual de 396 casas. Estos impactantes datos provienen de un estudio publicado por la prestigiosa cadena de televisión británica BBC y la agencia ClimateCare, que revela algunas estadísticas bastante chocantes sobre el impacto medioambiental que tiene volar.

El avión, uno de los transportes más contaminantes

Seamos honestos, todos sabemos que es más ecológico viajar en tren, pero cuando se trata de irse de vacaciones a un país extranjero, lo descartamos automáticamente, aunque el lugar a donde vamos esté conectado por tierra. Es verdad que a veces no hay más remedio que subirse al avión, pero ¿y si pudieras volar sin sentirte culpable por la desmesurada contaminación que estás generando? En realidad, la pregunta es: ¿pagarías, digamos 23 euros más por ese vuelo a Londres o a París que tanto te apetece hacer si supieras que su huella de carbono va a ser significativamente menor? Si la respuesta es sí, entonces probablemente no sabías que la mayoría de aerolíneas ya ofrecen esta opción al comprar los billetes y hacer las reservas.

Se llama compensación de carbono

La compensación de carbono significa que los pasajeros de los aviones tienen la opción de pagar un poco más para ayudar a compensar las emisiones de carbono producidas por su vuelo. Pero, ¿a dónde va todo ese dinero y cómo funciona el proceso?

Esa tasa adicional se invierte directamente en proyectos ambientales, como planes de plantación masiva de árboles o instalación de paneles solares, que reducen el dióxido de carbono en el aire en una proporción similar a la contaminación que ha generado el trayecto en avión. Otra opción es recurrir a una empresa externa de compensación de carbono y pagarles ese cargo adicional cada vez que vayas a volar.

Cada vez más aerolíneas lo están implementando

La cantidad de aerolíneas que participan en proyectos de compensación de carbono es preocupantemente baja, según el informe de la BBC. De hecho, menos de la mitad de las principales aerolíneas del mundo brindan a los pasajeros la oportunidad de compensar el dióxido de carbono producido en sus vuelos. Sin embargo, cuando las aerolíneas sí ofrecen esta opción, menos del 1% de los pasajeros opta por pagar un poco más.

Viendo estos datos, parece que el mayor problema es la cuestión de la visibilidad. Las grandes aerolíneas no están poniendo mucho de su parte para que la compensación de carbono sea lo suficientemente visible durante el proceso de reserva de vuelos y, por lo tanto, muchos pasajeros no conocen esta opción.

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