Masajes para conejos o un ascensor a ninguna parte: estas son las cosas más absurdas en las que se ha gastado dinero público

Algunos de estos monumentos al exceso y el ridículo se han convertido en reclamos turísticos y publicitarios.

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En hay momentos en los que las arcas públicas están llenas, y a algunos gobernantes les sube la fiebre de gastar e invertir en la felicidad de sus conciudadanos. Sin embargo, hay veces en las que a los políticos se les va la mano y acaban gastándose una obscenidad de dinero público en algo totalmente feo, innecesario y completamente inútil.

En este pequeño recorrido te mostramos las cosas más absurdas en los que gobiernos de todo el mundo han dilapidado miles de euros:

Un patito de goma gigante

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Ocurrió en Canadá hace unos años. El país conmemoraba los 150 años de vida del país, y su Gobierno ideó todo un itinerario de homenajes e inauguraciones para celebrarlo. Entre ellas, un patito de goma gigante (de unos seis pisos de altura, y más de 13 toneladas) que costó unos 130.000 euros, y que animó a los asistentes de un Festival de Toronto, la capital. Pero no contentos con esto, el Gobierno se gastó casi 300.000 euros más en llevarlo de gira por otras seis ciudades.

Masajes para conejos

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En Suecia han ido mucho más allá con lo de los animales. El Instituto Nacional de Salud del país escandinavo llegó a pagar casi 400.000 euros al Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa para financiar una serie de masajes para conejos, y así intentar averiguar si son útiles para que estos animales se recuperen de algunas enfermedades. Los científicos descubrieron que los conejos que recibieron masajes de 30 minutos, inmediatamente después del ejercicio se recuperaron más rápido, aunque a la oposición no le gustó nada la iniciativa y la tildó de “desperdicio” de fondos.

La estatua de un calamar gigante

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Al parecer, el gusto por gastarse dinero en animales gigantes no solo se quedó en Canadá. Hace tan solo unos meses, en Japón, 260.000 euros de dinero público fueron derechitos a financiar la construcción de una enorme estatua (unos 13 metros) de un calamar gigante. Lo más sangrante es que ese dinero salió del fondo de emergencia que el país había construido para paliar los estragos de la pandemia. El Gobierno nipón se excusó asegurando que la ley no aclaraba expresamente que ese dinero tuviese que ser para aliviar las consecuencias económicas y sociales del coronavirus.

Un ascensor a ninguna parte

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En su día, el gobierno italiano fue acusado de dilapidar dinero proveniente de fondos de la Unión Europea en un ascensor en el pueblo siciliano de Sutera. El presupuesto inicial rondaba los 2 millones de dólares, pero cuando se empezó a construir los sobrecostes ya rondaban los 100.000 euros, por lo que el consejo se negó a acabarlo y ahora el ascensor no conduce a ninguna parte.

Peleas de hámsteres

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En un experimento bastante poco ortodoxo, los investigadores de la Universidad Northwestern en Illinois, recibieron más de 3 millones de euros del gobierno de Estados Unidos para ver pelear a los hámsteres. Sin embargo, el alto coste no fue lo único controvertido del experimento, ya que a algunos de los animales se les inyectaron esteroides para ver si eran más agresivos. La investigación se puso fin hace unos meses, después de la presión de varios grupos defensores de los derechos animales.

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