Objetos a precio de ganga que resultaron ser millonarias piezas de coleccionista

Los dueños estaban comprando chollos que realmente valían mucho dinero.

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El año pasado un hombre compró un bonito cuenco de porcelana azul y blanca en un mercadillo callejero de Connecticut por poco más de 20 euros. El cuenco le había gustado y ni siquiera regateó el precio. Cuando llegó a casa, el comprador envió fotos del pequeño cuenco a un amigo especialista en subastas, quien inmediatamente le dijo que lo que había comprado era una pieza con alto valor histórico.

Después de una inspección más exhaustiva y cercana, se reveló que el cuenco era de la corte de un emperador chino del siglo XV, conocido por su afición a las piezas de porcelana, y solo quedan seis ejemplares en todo el mundo. Ahora, el llamado cuenco de loto, ya que se asemeja a un capullo de flor de loto, se acaba de vender en una subasta por 600.000 euros, 20.000 veces más de lo que el hombre pagó por él en el mercadillo.

No es el único caso. A pesar de que vivir algo así es extraordinariamente difícil, hay gente que se tropieza, sin saberlo, con piezas artísticas e históricas de muchísimo valor. Aquí te contamos la historia de algunos objetos comprados por muy poco dinero que resultaron ser piezas muy valiosas:

Un plato de Picasso

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En 1970, una mujer compró un plato en Rhode Island por algo más de 80 euros, y lo colocó encima de su estufa, donde permaneció durante años. En 2014 se lo llevó para que lo tasaran en un programa de la televisión estadounidense donde se hablaba de antigüedades, y resultó que el plato era un diseño del mismísimo Picasso valorado en más de 10.000 euros.

Un reloj de James Bond

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En 2013, un cazador de gangas con muchísima suerte compró un viejo reloj de la marca Breitling en un mercadillo callejero por 25 euros. Sin embargo la pieza tenía algo extraño, un contador Geiger (con el que se miden los niveles de radiactividad) simulado en la esfera. Poco después se descubrió que el reloj era el que usó Sean Connery en la película Thunderball de James Bond. Tras el descubrimiento, el reloj se vendió por 150.000 euros.

Un vestido de Lady Di

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Este vestido, usado por la princesa Diana para una cena de estado en Bahrein en 1986, fue comprado por una mujer en una tienda benéfica en Herefordshire, Inglaterra, en 1994. La mujer lo compró por 250 euros, que pagó en cuatro cuotas. Eso es el equivalente a £ 400 ($ 560) hoy. Más tarde se descubrió que el vestido de seda había sido utilizado por Lady Di, y su valor alcanzó los 200.000 euros.

Una foto de Billy el Niño

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Un técnico de telecomunicaciones se llevó el premio gordo hace unos años, cuando se encontró con el Santo Grial de la fotografía en una tienda de antigüedades de California: una foto del forajido Billy el Niño jugando al criquet. El hombre solo pagó por ella 1,50 euros, pero tras acudir a un especialista en arte gráfico la foto adquirió un valor de 6 millones.

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