¿Qué es la teoría del cisne negro?

Son sucesos imposibles de detectar, raros, con un impacto sustancial y obvios si miramos atrás.

“Rara avis in terris nigroque simillima cygno”. La frase es del poeta romano Juvenal, autor de 16 sátiras escritas entre el primer y el segundo siglo de nuestra era. Su traducción viene a decir: “una ave rara en la Tierra muy parecida a un cisne negro”. Su significado tiene que ver con la imposibilidad, puesto que hasta la llegada de los primeros exploradores a Australia a finales del siglo XVII, en la mayor parte del mundo estaba extendida la creencia de que no existían cisnes con ese color.

Esta metáfora describe en el sector económico aquellos sucesos que no se pueden predecir y generan un impacto de grandes dimensiones y repercusiones en todos los ámbitos, fundamentalmente en los mercados financieros. Este evento impredecible se caracteriza por su extrema rareza, su impacto severo y la insistencia generalizada de que eran obvios en retrospectiva.

“La incapacidad de predecir las rarezas implica la incapacidad de predecir el curso de la historia”. Es una de las frases extraídas del libro “El cisne negro”, escrito y publicado en 2007 por el economista libanés Nassim Nicholas Taleb, donde desarrollaba esta teoría.

Según Taleb, para que un acontecimiento pueda ser catalogado como cisne negro, tiene que cumplir tres propiedades: que sea un hecho inesperado, al no presentar ninguna evidencia de que vaya a suceder; que provoque un impacto extremo, con consecuencias de amplia relevancia en su ámbito o incluso superior; y que haya una predictibilidad retrospectiva.

Los cisnes negros en Economía son imposibles de detectar, pero sí debiéramos estar preparados para no dejarnos impregnar por la histeria colectiva cuando se produzcan acontecimientos relevantes por sorpresa. El economista considera que es necesario aprovechar este tipo de eventos para extraer conclusiones que nos ayuden a reforzar nuestra mente y el conocimiento.

Taleb también sostiene que la mayoría de los avances científicos o tecnológicos (como pueden ser los casos de Google o YouTube) son el resultado de estos “cisnes negros”.  La mayoría de los descubrimientos no están necesariamente planeados, pero se encuentran por accidente o como consecuencia de uno de estos sucesos.

Modelos defectuosos

Los economistas confían demasiado en modelos matemáticos y estadísticos que, con el tiempo, se ha demostrado que son bastante defectuosos. De ahí que sea necesario establecer estrategias para mitigar este potencial impacto. El análisis de un “cisne negro” podrá reportarnos grandes beneficios, tanto humanos como económicos.

¿Por qué no podemos identificar este fenómeno hasta que ya ha sucedido? Taleb considera que los humanos nos empeñamos en investigar las cosas ya sabidas, olvidándonos de lo que desconocemos. Ello nos impide reconocer las oportunidades y nos hace demasiado vulnerables al impulso de simplificar, narrar y categorizar, olvidándonos de recompensar a quienes saben imaginar lo "imposible".

Algunos de los ejemplos más característicos de “cisne negro” son los atentados del 11-S, el crack de 1987, el hundimiento del Titanic o la Primera Guerra Mundial. Fueron impredecibles, raros e impactantes y pasaron a la historia. La pregunta que muchos parecen cuestionar al respecto es: ¿sus secuelas nos han servido para aprender y mejorar como sociedad?

Juan Pedro Fernández

Juan Pedro Fernández

Periodista. Entusiasta. Todocampista. Ni escondo la pasión ni la perfumo. Que no nos quiten la ilusión.

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