¿Se permitirá la compra privada de la vacuna contra la COVID-19?

Existen planes piloto de compra privada de la vacuna contra la COVID-19, lo que ha generado un debate sobre desigualdad.

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El desarrollo de cientos de modelos de vacunas por todo el mundo para combatir la pandemia de COVID-19 es uno de los hitos más reseñables de la medicina contemporánea. Las consecuencias devastadoras de la expansión de este tipo de coronavirus humano estimuló también la investigación farmacéutica de una manera espectacular. En septiembre de 2020, apenas unos meses después del inicio de la pandemia, más de 165 vacunas estaban ya en desarrollo. Hacia final de año, las primeras vacunas se aprobaban. Fue entonces cuando los países iniciaron su particular carrera para hacerse con la mayor cantidad de dosis posible e inmunizar cuanto antes a la mayor parte de su población.

Sin embargo, ante la falta de vacunas para inmunizar a la vez a todas las personas (por eso se está haciendo por tramos de edad) surgió la idea de reservar unos cuantos millones de dosis para aquellos que puedan pagarla.

De momento se descarta

En primer lugar, recordemos que las vacunas contra la Covid se financian de manera conjunta entre sector privado y sector público. Dependiendo de la vacuna, la proporción de cada tipo de financiación es distinta. Por tanto, no tiene sentido hablar de 'vacunas públicas' o 'vacunas privadas'. No obstane, existe la idea de lanzar una compra privada de la vacuna para que, quien pueda permitírsela, pueda saltarse el turno de edad que establecen las autoridades.

Por ahora no hay una infraestructura creada para que esto se pueda llevar a cabo, al menos a corto plazo. Pfizer, la primera farmacéutica en obtener una vacuna contra la Covid, ha descartado recientemente cualquier plan para suministrar su producto al sector privado.

De una forma similar, AstraZeneca ha asegurado que su vacuna no estará disponible para compradores privados. Al mismo tiempo, hace poco también se reveló que no se espera que la las clínicas privadas ofrezcan ninguna vacuna, al menos hasta que se haya completado la primera fase de vacunación en los hospitales públicos.

Aun así, aunque se permitiera que empresas privadas comercializasen la aplicación de la vacuna, los usuarios no podrían acceder a ella inmediatamente, ya que las farmacéuticas encargadas de su fabricación y distribución tienes comprometidas millones de dosis con los países que hicieron sus encargos hace meses.

Profundiza la desigualdad

En algunos países, como el Reino Unido, varias personas han recibido un SMS en sus teléfonos personales a través del cual se les ofrece la vacuna de la Covid a cambio de dinero o información personal o financiera. Las autoridades ya han lanzado una campaña advirtiendo de que esto se trata de una estafa, y que las vacunas en el país son completamente gratuitas.

Por el momento, lo que hay que tener claro es que el Gobierno, como es en el caso de España, está intentando inmunizar a toda la población. Primero comenzó con los ancianos de las residencias y el personal sanitario, la primera línea en la pandemia.

Progresivamente ha ido bajando los tramos de edad y espera que a lo largo de este verano, al menos el 70% de los españoles esté vacunado. Además, en las grandes ciudades hemos visto cómo se están habilitando grandes espacios (como estadios de fútbol y pabellones feriales) para agilizar todo el proceso de vacunación.

Sobre esta cuestión está surgiendo otro debate: el de la desigualdad. Si paralelamente al plan de vacunación del Gobierno se favoreciese la comercialización de la vacuna, solo aquellas personas que puedan pagársela podrían acceder a ella, provocando una situación desigual con quienes no poseen recursos suficientes y deben esperar a vacunarse a través de lo público.

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