Airbus contra Boeing, el duelo que Trump mantiene contra Europa

La larga rivalidad entre las dos mayores empresas aeronáuticas del mundo ha servido para que Trump abriera otro frente en sus guerras comerciales contra el resto del planeta

Un Airbus 380 despega en un vuelo de exhibición
Un Airbus 380 despega en un vuelo de exhibición

Unas semanas después de haber sido investido, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, visitó la fábrica de Boeing en North Charleston (Carolina del Sur), donde dio un mitin a los trabajadores, admiró un 787 Dreamliner recién salido de fábrica y pidió a la empresa que hiciera a los aviones presidenciales (Air Force One) más baratos.
 
Pero Boeing también tenía peticiones para Trump.
 
En una conversación privada durante la visita, el entonces consejero delegado de Boeing, Dennis A. Muilenburg, puso a Trump al día de la larga disputa que los Estados Unidos y la Unión Europea mantienen sobre la rivalidad Airbus-Boeing. La empresa estadounidense se queja de que Europa subvenciona a Airbus, algo que lleva años denunciando a la Organización Internacional del Comercio, pero cuyo dictamen no se vislumbraba a corto plazo. Según informó el New York Times, Muilenberg pidió en privado a Trump que apoyara su posición y que impusiera aranceles a las mercancías europeas.
 
El presidente estadounidense no tardó en satisfacer el ruego de Boeing y en octubre de 2019 afirmó que gravaría con hasta 7.500 millones de dólares anuales las importaciones provenientes de Europa. Un frente más de la guerra comercial que Trump mantiene con otros países y que tensó las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea.  Además de ser un descarado gesto proteccionista hacia Boeing, el mayor exportador industrial estadounidense.

'Saben que he sido listo'

“Todos esos países nos han estado sacando dinero durante demasiados años”, se justificó Trump. “Saben que he sido listo. Saben que vamos a tener un montón de beneficios. Esto es una victoria de 7.000 millones, no está mal”.
 
También fue una victoria para Boeing, que le ha llevado décadas lograr. La empresa aeronáutica estadounidense lleva litigando con Airbus desde que Bill Clinton era presidente y no fue hasta 2004 cuando lograron persuadir a la administración estadounidense para que pusiera una denuncia en la Organización Mundial del Comercio.
 
Sin embargo, los aranceles fueron una victoria pírrica para Boeing. La empresa aún tiene que superar su mayor crisis en sus 104 años de historia, después de que todos sus aviones 737 Max hayan tenido que quedarse en tierra desde el 13 de marzo de 2019, debido a un fallo de diseño que los hacía estrellarse automáticamente y para el que no tomaron medidas, ni cuando se estaba produciendo el avión, ni cuando se produjeron dos accidentes con cientos de víctimas mortales. Algunos de los clientes de Boeing, ya furiosos por la falta respuesta de la empresa cuando han gastado miles de millones en aviones que no pueden volar, prevén más dinero tirado a la basura a causa de los aranceles y que, además, se les están poniendo obstáculos a la hora de adquirir aviones de Airbus para sustituirles, lo que provoca más frustración.

Reproches mutuos

Detalle de las alas de un Boeing 737 max
Detalle de las alas de un Boeing 737 max

Ahora la Organización Mundial del Comercio ha sentenciado que los aranceles de Trump son equivalentes a subvenciones ilegales para Boeing y que la Unión Europea también puede imponer 4.000 millones en tasas arancelarias a los productos estadounidenses.
 
Los estadounidenses se quejan del significativo apoyo que los países europeos han dado a Airbus en forma de préstamos a bajo interés, así como de las ayudas concedidas a la empresa con la crisis de la Covid-19. Según los partidarios de Boeing, sin estas ayudas, Airbus no hubiera podido pasar de controlar sólo el 25% del mercado en 1990 a superar a Boeing desde 2003 hasta hoy.
 
Estas críticas, sin embargo, ignoran la falta de respuesta de Boeing a los graves errores de diseño del 737 Max, o que Boeing tampoco ha trabajado en nuevos pedidos durante este año, mientras que Airbus sigue trabajando mientras el covid se lo permita.

Llamadas a negociar

En cualquier caso, a ambos lados del Atlántico hay cada vez más voces que lo que piden es acabar con la guerra arancelaria y sentarse a negociar. Incluido el máximo beneficiario de la reciente decisión de la OMC, Airbus. “Airbus no ha sido quien primero empezó a pleitear ante la OMC y tampoco deseamos que se siga perjudicando a los cliente y proveedores de la industria aeronáutica, así como al resto de sectores afectados”, declaró en un comunicado Guillaume Faury, consejero delegado de la empresa. “Ya es hora de que encontremos una solución para que se levanten los aranceles a ambos lados del Atlántico”.
 
La larga guerra comercial ha sacado del mercado de la aviación civil a otras empresas (como la desaparecida British Aerospace) y ha dificultado mucho las cosas a sus competidores, como Embraer o Bombardier, que en lo que se refiere a aviación civil, han quedado acorralados en el sector de los aviones privados de lujo. Mientras, China aprovecha esta rivalidad para hacer crecer a COMAC, su empresa aeronáutica estatal.

Carlos Hidalgo

Carlos Hidalgo

Ansioso por aprender. Intento ser periodista. Subproducto cultural del cuñadismo New Age. Antes ha pasado por las redacciones de 'El Plural' y en 'El País'.

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