Así es como los bancos centrales quieren tener controladas las criptomonedas

Su popularidad está empujando a muchos gobiernos a legislar sobre ellas.

El espacio de las monedas digitales, o criptomonedas se está ampliando a un ritmo frenético en los últimos años. La popularización de las criptodivisas es imparable, y cada vez más inversores a lo largo y ancho de todo el mundo se están animando a invertir en ellas. Es por eso que ya hay algunos gobiernos y bancos centrales que han puesto sobre la mesa el debate de su legalización. Suecia, por ejemplo, con su uso distintivamente bajo del dinero en efectivo es un precursor natural de este debate, pero otras regiones del planeta también han avanzado recientemente en legislar y oficializar el uso de criptomonedas.

Hacia el euro digital

En particular, el Banco Central Europeo está avanzando en la creación de su propia moneda digital regulada. No solo ha hecho una consulta pública sobre la posible implantación del llamado euro digital, sino también una consulta con el Parlamento Europeo sobre el mismo asunto. Además, hace unas semanas dio a conocer sus planes para iniciar una investigación formal sobre una criptomoneda comunitaria a mediados de 2022.

Las CBDC, un concepto frecuentemente oscuro que se asocia a las criptomonedas, son una representación digital del efectivo emitido por un banco central. Las CBDC pueden usar un registro electrónico o un token digital para representar la forma virtual de una moneda fiduciaria en un país o región, respaldada por las reservas monetarias de los países donde tengan validez legal.

Por su naturaleza, las CBDC están centralizadas, emitidas por un banco central o una autoridad monetaria o financiera similar. Esto contrasta con las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, que aprovechan la tecnología de contabilidad distribuida conocida como blockchain y están intrínsecamente descentralizadas y no reguladas. Las CBDC se esfuerzan por combinar la destreza tecnológica de las criptomonedas y brindar la conveniencia de la circulación de dinero regulada y respaldada por reservas del sistema bancario tradicional a los ciudadanos corrientes.

El progreso en el dominio público de la economía se debe a la pérdida de control sobre el crecimiento y la influencia de las criptomonedas. El punto de partida se remonta al plan de Facebook de 2019 para lanzar su propia moneda digital estable: Libra. Esto se enfrentó rápidamente a un fuerte rechazo por parte de los reguladores y las autoridades, que van desde el Supervisor Europeo de Protección de Datos hasta la reciente represión regulatoria de China sobre los canales de pago y los datos de consumo. El aumento de las criptomonedas ha desatado una ola de innovación financiera imprevista en el espacio público. Los reguladores se apresuran a neutralizar la amenaza que las criptodivisas representan para la institución de la soberanía monetaria.

Sin embargo, el inicio de la pandemia, con un mayor apetito por el comercio electrónico en todas partes y una mayor demanda de pagos sin efectivo, ha proporcionado un impulso adicional para la posible adopción de CBDC y un medio para reinar en el control monetario nacional. Uno de los desafíos clave a los que se podrían enfrentar los bancos centrales en la adopción de las monedas digitales es el impacto disruptivo que tendrían en los sistemas bancarios tradicionales. Las monedas digitales abren las puertas para que cualquier empresa de tecnología se convierta en un banco de facto, o incluso evite por completo la banca comercial tradicional.

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