Así nacieron las monedas: breve recorrido por la historia del dinero

La aparición del dinero en metálico acabó con prácticas como el trueque, y facilitó la expansión social y económica de los antiguos imperios.

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En un momento determinado de la evolución social y económica del mundo, el ser humano pasó de ser nómada a asentarse en lugar fijo. También abandonó la práctica del trueque y apareció la moneda.

Aunque aquel inicio de la actividad monetaria no tiene nada que ver con lo que conocemos en la actualidad, la humanidad introdujo en sus vidas el concepto de dinero, de pagar por bienes y servicios, la base de la economía moderna.

La introducción de la moneda también supuso importantes y profundos cambios mentales en la población, implementándose una forma completamente nueva de pensar en el valor de las cosas.

Las primeras monedas

Las primeras monedas del mundo aparecieron alrededor del 600 a.C., resonando en los bolsillos de los lidios, un reino vinculado a la antigua Grecia y ubicado en la actual Turquía. Presentaban la cabeza estilizada de un león y estaban hechas de una aleación de oro y plata.

Aunque sin monedas acuñadas a propósito, el concepto de dinero ya venía existiendo durante un tiempo. Las conchas se usaban como moneda en la antigua China y, hace unos 5.000 años, los mesopotámicos ya habían desarrollado un sistema bancario en el que la gente podía depositar cereales, ganado y otros objetos de valor para su custodia o comercio.

Pero los efectos sociales no empezaron a notarse realmente hasta que aparecieron las monedas reales. Mantener el orden en una sociedad que gradualmente se había vuelto cada vez más compleja, fue el catalizador para acuñar esas primeras piezas.

Las monedas permitieron que las antiguas ciudades-estado se organizaran de una manera elegante y justa, hicieron que la gente sintiera que cosas como los subsidios de guerra formaban parte de un proceso transparente.

Un experimento social

Nuevas y brillantes monedas comenzaron a brotar en todo el Mediterráneo solo unas décadas más tarde, cuando ese primer experimento monetario se había expandido y consolidado.

Está bastante claro que aquello funcionó y las ciudades-estado griegas se convirtieron, sin saberlo, en un preciso laboratorio para este tipo de experimentos sociales no planeados.

Atenas, Corinto y Persia desarrollaron sus propias monedas en el siglo VI a.C., expandiendo las redes comerciales con muchísima facilidad. El oro y la plata reemplazaron a las aleaciones como el material elegido para acuñar las monedas.

Al principio, la moneda en sí expresaba el valor de los materiales de los que estaba hecha, pero mucho después, se pasó a utilizar otros materiales y se le asignó al a moneda un valor aleatorio. Las monedas romanas y celtas fueron las primeras en utilizar este segundo método.

Valor propagandístico

Las monedas proporcionaban movilidad social a quienes no la tenían, ya que su valor era universal dentro del territorio donde estaban legitimadas. La gente podía moverse con algo que enseñar, algo que tenía valor real.

Sin embargo, la aparición de las monedas acarreó algunos problemas iniciales que más tarde hubo que resolver, principalmente relacionados con la gran variedad de monedas distintas que había diseminadas por toda Europa. La mayoría de las ciudades tenían su propio diseño para reflejar el orgullo local.

El grabado de figuras y palabras en el anverso y reverso de las monedas también cumplía una función propagandística. Las imágenes eran una manera de comunicar lo que el poder establecido quería, para que la gente no olvidara quién era el rey o a qué lugar pertenecían. Por ejemplo, los romanos conmemoraban a sus emperadores, mientras que los celtas grababan su dinero con runas, animales y reyes importantes.

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