Así reparte Noruega los beneficios del petróleo entre su población

En vez de favorecer el lucro de empresas privadas, el Estado quiere que todos los noruegos se beneficien del petróleo que hay bajo sus pies.

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A Noruega le cambió la suerte hace en torno a 40 años, cuando inesperadamente se descubrió una gran bolsa de petróleo bajo su suelo que ha convertido al país en uno de los más ricos y prósperos del mundo. Sin embargo, como suele ser habitual en estos casos, los beneficios de la explotación del petróleo no han ido a parar directamente a empresas privadas, sino que el estado noruego los intenta revertir a su población, para que todo el mundo pueda beneficiarse.

Beneficios para todos

Así, por ejemplo, Noruega creó el Fondo de Pensiones Global, una iniciativa orientada directamente a garantizar altas pensiones para todos los jubilados del país, y a impulsar políticas de empleo para que los jóvenes noruegos puedan trabajar y empezar a aportar al sistema.

En la actualidad, Noruega ha conseguido desplegar una completísima red de inversiones para alcanzar el superávit en todas las facetas de la economía. Por eso el estado invierte en todo, desde bancos británicos hasta propiedades parisinas. Esto lo convierte en el fondo soberano de riqueza más grande del mundo y la envidia de casi todas las demás naciones.

Un fondo de garantías

Los orígenes del fondo se remontan a 1969, cuando se descubrió la bolsa de petróleo en el Mar del Norte que cambiaría para siempre la suerte de Noruega. La idea era aprovechar el tamaño del fondo y el horizonte de inversión a largo plazo para generar altos rendimientos y asegurar la riqueza para las generaciones futuras.

Su estrategia de diversificar la inversión ha tenido un enorme éxito, y la visión de futuro de los políticos noruegos ha beneficiado durante mucho tiempo a los 5,3 millones de habitantes que tiene el país. Los noruegos están disfrutando de un período casi constante de crecimiento económico, y las sólidas finanzas estatales son la envidia de la mayoría de países desarrollados.

Todo tiene un fin

En cualquier caso, y aunque Noruega lleva 40 años montado en el dólar (o en la corona noruega), el petróleo es un recurso finito, y tarde o temprano empezará a escasear. De hecho, ya empiezan a aparecer informes que vaticinan que en las próximas décadas el país se enfrentará a adversidades.

Una de las predicciones habla de la ralentización del crecimiento económico, ya que el petróleo no cotiza tan al alza como en décadas anteriores, y cada vez más se está apostando por otro tipo de energías que sean respetuosas con el medio ambiente.

Por otro lado se encuentra la cuestión del envejecimiento de la población, que cada vez más consumirá los recursos destinados a las pensiones. Además de todo esto, Noruega tiene por delante el enorme desafío de adaptarse a la transición ecológica que se está impulsando cada vez desde más países y organismos internacionales para intentar detener el avance del calentamiento global, culpable del cambio climático.

Es en esta nueva coyuntura donde Noruega debe demostrar su capacidad de adaptación a un nuevo escenario donde el petróleo dejará de ser la gallina de los huevos de oro.

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