Ayudando a los que ayudan

La asociación sin ánimo de lucro Corazón y Manos, formada por empleados de CLECE, usa el bagaje social de su empresa para el bien común

Clece, una empresa del Grupo ACS, es una de las compañías de España con más empleados. Y gran parte de su actividad se centra en  la gestión de servicios sociales, especialmente de los cuidados de colectivos vulnerables o desfavorecidos. De ahí que en 2017 naciera dentro de la propia empresa la asociación Corazón y Manos, una entidad sin ánimo de lucro conformada por los propios trabajadores de la compañía. «Clece tiene alrededor de 80.000 empleados, de los cuales más de 9.000 pertenecen a colectivos vulnerables», explica Ángel Álvarez, director de Corazón y Manos. Esto sin duda es algo que marca, porque la plantilla de Clece está acostumbrada a trabajar con personas con necesidades diferentes. «Todos tenemos interiorizado cómo podemos mejorar las condiciones de vida de nuestros compañeros más desfavorecidos y estamos muy pendientes de hacerlo», añade Álvarez, que destaca que esta iniciativa surge de manera espontánea porque «la gente es solidaria por naturaleza» y que la empresa «está en perfecta sintonía» con las actividades de la asociación, hasta tal punto que en muchas ocasiones se adelanta a las necesidades de Corazón y Manos.

Las circunstancias provocadas por la pandemia de la Covid-19 han aumentado las situaciones de extrema necesidad y de vulnerabilidad a las que la entidad ha tenido que hacer frente. No en vano, algunas de las medidas restrictivas adoptadas durante los últimos meses han provocado que muchas personas que ya estaban en una situación de vulnerabilidad llegaran a no poder cubrir ni sus necesidades básicas. En este contexto, un grupo de trabajadores de la delegación Sur de Clece, miembros de Corazón y Manos, decidieron organizar una campaña de recogida de alimentos a la que se sumaron compañeros del Servicio de Ayuda a Domicilio y de las escuelas infantiles de la zona, lo que generó un efecto llamada que al final atrajo también aportaciones por parte de familiares y vecinos. La acción dio como resultado la recogida y donación de más de 60.000 kilos de alimentos que se distribuyeron entre más de 5.000 familias en situación de precariedad. Y esa es solo una de las recientes acciones solidarias de Corazón y Manos, que a lo largo de la crisis se ha volcado en atender otras situaciones muy graves.

'Una ayuda puntual no te soluciona la vida'

Pero la atención no se puede limitar solo a ayudas en un determinado momento. «Una ayuda puntual no te soluciona la vida», asevera Ángel Álvarez, que, además, advierte de que aún queda mucho por hacer: «2021 va a ser un año muy importante para Corazón y Manos, sobre todo a la hora de facilitar el empleo a personas en situación de vulnerabilidad». La duración de la crisis y de la pandemia ha hecho que incluso aquellas personas que tienen trabajo experimenten serias dificultades. «A veces tener un trabajo no resuelve tu situación -explica Álvarez-, porque hay bastantes casos en los que de un solo salario dependen muchas personas». 

La historia de Anaso

Okechukwu Anaso recibe a su familia en Barajas
Okechukwu Anaso recibe a su familia en Barajas

Okechukwu Anaso es un trabajador de Clece proveniente de Nigeria, de donde llegó a España con solo 17 años. Tras vivir en la calle y encadenar diversos trabajos precarios, finalmente se incorporó a Clece, donde ya lleva más de tres años. Cuando los integrantes de Corazón y Manos se enteraron de que su mujer y sus tres hijos seguían en Nigeria, donde Anaso les enviaba dinero puntualmente, no dudaron en crear una red de apoyo para remediar esta situación. Así, la asociación no solo ayudó a conseguir la reagrupación de la familia de su compañero, sino que también acondicionó el hogar donde ahora residen y les donó ropa y juguetes.

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