Cámaras de vigilancia y sensores biométricos: Las ciudades del futuro ya están aquí

Evitar aglomeraciones por la pandemia es la excusa perfecta para implementar esta tecnología.

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A veces, la seguridad ciudadana puede presentar problemas. Antes de la pandemia, capitales europeas tan cosmopolitas como Ámsterdam solían estar repletas de turistas. En 2019, por ejemplo, alrededor de 20 millones de personas visitaron la capital holandesa.

Si bien los números han disminuido significativamente desde entonces debido a las restricciones en los viajes relacionadas con la pandemia, las preocupaciones sobre el distanciamiento social y el deseo de administrar mejor las aglomeraciones han llevado a la ciudad a comenzar a probar una tecnología de monitorización urbana.

Evitar aglomeraciones

TAPP es una empresa con sede en Ámsterdam comprometida con el diseño de ciudades inteligentes, que durante los últimos diez años ha estado involucrada en numerosos proyectos orientados únicamente a la seguridad en las ciudades y el control de las multitudes en sus calles. Las cámaras y un algoritmo de inteligencia artificial vuelcan datos a tiempo real sobre el tamaño, la densidad y la dirección de las multitudes.

Los datos cifrados, que no pueden utilizarse para ningún otro fin (como paralizar o interrumpir manifestaciones, por ejemplo), aparecen en forma de mapa de calor, ya que también se está implementando el uso de escáneres biométricos en zonas especialmente transitadas para evitar atracos y robos. Dos ubicaciones, el estadio Johan Cruyff Arena y una popular zona de baño al aire libre cerca del centro de la ciudad llamada Marineterrein, están siendo los lugares escogidos para probar esta tecnología.

En Marineterrein, los nadadores que no deseen ser grabados pueden presionar un botón para activar un obturador que cierra la cámara durante 15 minutos. También se ha desarrollado una aplicación de móvil, así como pantallas ubicadas en el sitio, para informar a los visitantes sobre lo concurridas que están las calles. Los funcionarios de la ciudad insisten en que es una solución inteligente que protege la privacidad y la seguridad de las personas.

Privacidad vs seguridad

La iniciativa, financiada con fondos procedentes de la Unión Europea tiene como objetivo acelerar la transformación verde y digital de Europa mejorando la colaboración, el intercambio de ideas y las mejores prácticas entre las ciudades del continente respetando siempre el diseño urbano.

El desafío de las ciudades inteligentes consiste en utilizar nuevas tecnologías para ayudar a más de 100 ciudades a ser más funcionales, atractivas y competitivas. En última instancia, se trata de aprender unas de otras, compartir soluciones y evitar que sigamos reinventando la rueda para implementar soluciones que ya existen, aseguran desde la Comisión de Movilidad de la UE.

Oportunidades de negocio

El cambio climático, y más recientemente la pandemia, nos obligan a reinventar nuestra relación con las ciudades. Dado que se espera que dos tercios de la población mundial viva en áreas urbanas para 2050, los urbanistas esperan que la demanda de tales soluciones inteligentes crezca considerablemente.

Los problemas de movilidad y de seguridad se están volviendo cada vez más urgentes, por eso las ciudades ya trabajan para resolverlos mediante soluciones sostenibles y que no invadan la privacidad y los derechos de la ciudadanía.

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