Barómetro del CIS

Encuesta CIS: Cataluña preocupa a ricos y a hombres

El barómetro postelectoral del CIS radiografía los considerados como principales problemas del país por la ciudadanía, más allá de la intención de voto.

quim torra y pedro sanchez
Quim Torra y Pedro Sánchez en La Moncloa en 2018. / Getty Images

En España ya hay gobierno. En abril el electorado acudió a las urnas y volvía a hacerlo en noviembre, en un clima de malestar general por la falta de acuerdos entre partidos políticos para lograr formar un Ejecutivo de coalición. Este 7 de enero, sin embargo, Pedro Sánchez era investido Presidente del Gobierno con el apoyo, por primera vez, de un partido, Unidas Podemos, ajeno al suyo que también pasaría a formar parte del mismo. Aun así, existen todavía muchos problemas a los que hacer frente en nuestro país y que preocupan a la ciudadanía. Pero, ¿cuáles son? ¿Tienen tanto que ver con lo político? ¿Dónde queda la economía, el trabajo o las pensiones en medio del maremágnum mediático?

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado ahora su barómetro postelectoral, cuyas respuestas fueron recogidas en el mes de diciembre, antes de que el actual Ejecutivo fuese aprobado por las Cortes Generales. En él se aprecian diferencias sustanciales entre lo que reseñan como un problema para el país las distintas clases sociales (clase alta y media alta, clase media-media, clase media-baja, clase trabajadora y clase baja o pobre). A simple vista, todas ellas identifican las mismas cosas: el paro (un 57,4% del total de los encuestados, con un porcentaje más acuciado entre la clase baja y pobre, del 61,4%), los políticos en general, los partidos y la política (un 49,5% del total) y los problemas de índole económica (un 30,5%). Sin embargo, un dato curioso es que a la hora de localizar el cuarto problema más nombrado, la clase alta y media-alta se remite a la independencia de Cataluña, cuando para las demás clases lo es la corrupción y el fraude.

Todas las clases sociales creen que en España los principales problemas son el paro, la política y los de índole económica

En general, la cuestión catalana queda relegada varias posiciones por debajo en cuanto al volumen de encuestados que lo consideran uno de los problemas principales del país, por detrás de la sanidad, la calidad del empleo o las cuestiones de índole social en el caso de la clase media-media y la clase media-baja; las pensiones, sumadas a lo anterior, para la clase trabajadora; y de la violencia de género, además, para la clase baja o pobre.

Para más inri, al ser preguntados por el qué categorizarían como primer problema que les afecta de manera personal, el mayor porcentaje de los encuestados (17%) que se identifican como clase alta y media alta y clase media-media respondieron que no tienen “ninguno”, seguido del paro (15%). Pero para los otros tres segmentos, lo son, con diferencia, el paro (22,9% de la clase media-baja, 23,1% de la clase trabajadora y 31,4% de la clase baja), los problemas de índole económica (14,8%, 12,3% y 17,1% en el orden anterior) y las pensiones (11,6%, 12% y 13,6%).

Y se dan igualmente diferencias notorias sobre cuáles son los considerados principales problemas de España entre hombres y mujeres. Ellos (14,9%) dan más importancia a Cataluña que ellas (8,9%), al contrario de lo que sucede con la violencia de género (11% de las mujeres, 4,5% de los hombres) o la educación (7,4% y 3,9% respectivamente).

Intergeneracionalmente ocurre algo parecido. La independencia de Cataluña es aludida por menos del 9% de quienes tienen menos de 35 años y ese porcentaje se incrementa con la edad, hasta el 13% de los mayores de 65. Lo mismo sucede con las pensiones: las consideran un problema por debajo del 7% de personas ubicadas en los segmentos de edad hasta los 55 años, cuando en el de más de 65, lo señalizan más del 25%. Al revés que la violencia de género o la educación, el doble de enumeradas por los más jóvenes.

Poca confianza en que la economía mejore

La mitad del total de las personas encuestadas (50,9 %) consideran la situación económica actual de España “mala” o “muy mala” y solo un 6% la considera “buena”. Sin embargo, para la clase alta y media tiene mayor peso el calificarla como “regular” (el 46,8% frente al 37,7%). A ojos de la clase trabajadora, por el contrario, la percepción de que es “mala” o “muy mala” alcanza al 56 % de los encuestados, porcentaje que se incrementa aún más en la clase baja o pobre, llegando hasta los 71,3 puntos. Y, en todos los grupos, se sitúa en torno a la mitad del total el volumen de quienes creen que no es ni mejor ni peor que hace un año, sino “igual”.

De cara a la próxima anualidad, no obstante, se reparte en todos los segmentos de forma similar –algo por encima de un tercio del total en cada caso- el volumen de población que considera que permanecerá como ahora y el que opina que empeorará. Para la clase alta y media alta es para la única que existe una mayor diferencia: casi diez puntos por encima queda la segunda opción frente a la primera.

La mitad de encuestados considera la situación económica actual "mala" o "muy mala"

Paradójicamente, la tendencia cambia al hablar de la situación económica personal. El grueso de las opiniones se concentra en calificarla como “regular” (48,7%) y solo un 17,2% la tildaría de “mala” o “muy mala”. Pero, mientras que para aproximadamente la mitad de los que se identifican con las clases más centrales del espectro su situación es “regular”, el 71% de la clase alta y media alta describe la suya como “buena”, y más del 50% de la clase baja o pobre diría que, en su caso, es “mala” o “muy mala”. Así, solo este último grupo supera en porcentaje el quienes prevén que dentro de un año dicha situación será peor que mejor (el 23,8% frente al 11,4%). En los demás, el volumen de encuestados que confía en la segunda opción supera por unos diez puntos a los que se inclinan por la primera y, aun así, para todos ellos gana por goleada la opción de que continuará “igual” que ahora (por encima del 60% en cada segmento). Además, las mujeres tienen menos fe que los hombres en que su situación económica vaya a mejorar (el 14,9% de ellas y un 19,4% de ellos), siendo que también suponen un menor volumen las que consideran la que tienen actualmente “buena” (30,5% frente al 35,6%).

Otro dato interesante a este respecto es que las generaciones más jóvenes confían mucho más que las mayores en que esto mejore. El 33,7% de los que se sitúan en la franja de los 25 a los 34 años así lo piensa y solo el 6% cree que empeorará, porcentajes que se invierten progresivamente a medida que va aumentando la edad, hasta alcanzar el 12,8% de personas mayores de 65 que temen que vaya a peor y únicamente el 3,5% de las mismas esperan una mejoría.

Los ingresos tras la clase social subjetiva

A la hora de designar su clase social subjetiva, esto es, aquella en la que cada cual se autoubica, quienes se consideran de clase alta o media alta declaran en su mayoría (19,8 %) ingresar en términos individuales entre 1.201 y 1.800 euros netos al mes. En la mayoría de los hogares de quienes se encuentran en este segmento (19 %) entran entre 3.001 y 4.500 euros netos mensuales.

En el caso de los individuos  que se identifican con la clase media-media, el grueso se concentra entre los 901 y los 1.800 euros netos (el 28,5 %) y el 11,3 % no percibe ingresos de ningún tipo. Para la autopercibida clase media-baja, el 34 % de las personas obtenía entre 601 y 1.200 euros netos y el 12,2 % no ingresaba nada. Las que se proclamaron clase trabajadora, por su parte, se embolsan únicamente entre 601 y 900 euros netos casa mes en la mayoría de los casos (el 16,6 %) y el segundo dato más alto, hasta un 15,2 por ciento de los encuestados no percibía ninguna cuantía. Estos dos registros se reproducían también en el caso de los que se reconocían como clase baja o pobre, posicionándose un 21,1% y un 22,3% en cada franja respectivamente. Además, hasta el 25,5 % de quienes sí percibían algún ingreso no superaba los 600 euros netos mensuales.

Del total de las personas encuestadas, la mayor parte se concentra entre los 601 y los 1.800 euros netos mensuales (el 38,5 %, de quienes casi un tercio no superan los 900 euros); hasta el 13 % reconoce no tener ingresos de ningún tipo y sólo el 1,2 % supera la barrera de los 3.000 euros. Un 19,2% de las mujeres no gozan de ingresos propios (6,4% en el caso de los hombres) y ellas se concentran mucho más en los tramos bajos de ingresos. El 24,6% cobra por debajo de los 900 euros netos mensuales, más de 8 puntos por encima de los hombres, y a partir de esa cantidad, los porcentajes de invierten definitivamente.

Paola Aragón Pérez

Paola Aragón Pérez

Estudió Periodismo y tiene un Máster en Análisis Político. Especializada en Economía Feminista y Políticas Públicas.

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