Las grandes claves para entender las protestas de Ecuador

Pese a que la chispa que encendió la revuelta fue la eliminación del subsidio a los carburantes en el conflicto tiene aristas económicas, sociales y políticas

Protestas contra el Gobierno de Moreno en Quito / Getty

Las imágenes de los manifestantes indígenas en las calles de Quito han dado la vuelta al mundo. El anuncio del presidente Lenin Moreno de trasladar el gobierno de la capital Quito a la ciudad costera de Guayaquil sorprendió a muchos. El motivo último que explica la tensión vivida en el país sudamericano está claro: la eliminación por parte del gobierno del subsidio a la gasolina y el diésel. Pero eso es solo la última gota de un proceso que se lleva cociendo varios años y en el que se mezclan cuestiones económicas, políticas y sociales.

La economía ecuatoriana: como solucionar años de déficit

La principal causa de que Lenin Moreno, que subió al poder en 2017, haya tenido que tomar una decisión en la que muchos expertos aseguran que no cree es la mala marcha de la economía ecuatoriana que le obligó a pedir ayudar financiera al Fondo Monetario Internacional. Ya desde dos años antes de que asumiera la dirección del país, Ecuador presentaba una balanza deficitaria en la que los gastos superaban a los ingresos. Hasta finales de 2019 este desfase se fue paliando a base de deuda, pero llegó un momento en el que la situación era insostenible y había que tomar medidas drásticas.

La decisión de suprimir el subsidio a la gasolina y el diésel, en vigor desde 1974 en época de la última dictadura militar, ha sido una de las más controvertidas que ha tomado un presidente ecuatoriano en las últimas décadas. Se calcula que, al precio actual del petróleo, el Estado se ahorrará unos 1.400 millones de dólares. Es una medida que muchos presidentes, incluido su antecesor, Correa, se plantearon pero que ninguno se atrevió tomar.

¿Por qué tomar esta decisión ahora?

No es la primera vez que el pueblo ecuatoriano se echa a las calles tras un alza del precio de los combustibles y nada hacía pensar que suprimir una ayuda tan popular fuera a tener un resultado diferente. Todo apunta a que Moreno lo ha hecho conscientemente porque no tiene especial interés en el proceso electoral que se iniciará en 2020 y las elecciones de 2021.

“La izquierda siempre apoyó el subsidio y su supresión ha sido apoyada por la clase media”, explica Rafael Oyarte, abogado constitucionalista de Quito. “El presidente ha tomado la decisión por necesidad no por convencimiento. El subsidio no es tan alto como hace cinco o seis años y ha sido respaldado por la clase media. Además, no afecta a todos los combustibles, la bombona de butano de 15kg sigue teniendo un precio simbólico”, opina.

La arista electoral

Rafael Correa y Lenin Moreno en 2017 / Gtres

Tras los 10 años de Gobierno de Rafael Correa, el periodo más estable en décadas en la política ecuatoriana, el expresidente apoyó como sucesor en 2017 al que fuera su vicepresidente, Lenin Moreno. Pero distintas causas judiciales por corrupción obligaron a Correa a mudarse a Bruselas (Bélgica) y desde allí se erigió como principal opositor al que había sido su aliado.

Pese a que desde el gobierno de Moreno se acusa a la oposición, y sobre todo a los correístas,  de orquestar el levantamiento y algunos analistas apuntan a la cercanía del nuevo periodo electoral como causa de la movilización, la parte electoral o intereses promocionales o propagandísticos de Correa, del alcalde de Guayaquil o de la oposición en general ha sido sobrevenida. Parece más probable que hayan aprovechado el momento y que el gobierno está en sus horas más débiles para tratar de erigirse como posibles sucesores que pueden mantener el orden y la paz social.

El movimiento indígena

Lo que se inició como un paro de transportistas – taxistas, camioneros-, en definitiva los afectados más directos, ha derivado en una protesta de los indígenas, un sector de la población con mucho peso social.

Al igual que en muchos países de Hispanoamérica, la población indígena de Ecuador es bastante numerosa. Aunque más del 70% de los ecuatorianos se consideran mestizos (descendientes de más de un tipo de etnia), algunas fuentes afirman que el movimiento indigenista agrupa hasta un 60% de la población.

Los indígenas han forzado la dimisión de más de un presidente de Ecuador y además tienen ese perfil de que son moldeables al populismo. Se trata de un grupo social en el que tradicionalmente han calado los mensajes de que medidas como la del fin de la subvención de los combustibles les va perjudicar más a ellos. La incertidumbre está en quién activo esta indignación, pero lo cierto es que el correísmo lo está capitalizando y Moreno, previendo un posible enfrentamiento en las calles de Quito con un movimiento tradicionalmente contestatario, trató de calmar las aguas trasladando el Gobierno a Guayaquil en los momentos álgidos de las protestas.

Los intereses extranjeros

“¿Acaso creen ustedes que es coincidencia que Correa, Virgilio Hernández, Patiño o Pabón [miembros del movimiento de Correa] hayan viajado al mismo tiempo hace pocas semanas a Venezuela? ¿El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización?”, llegó a declarar el presidente Moreno. Estas acusaciones directas al Gobierno venezolano de tener intereses en las movilizaciones se han repetido desde muchas tribunas, pero nadie parece poder poner pruebas fehacientes de ello.

Federico Villamar asambleísta del partido CREO-SUMA no descarta esta intervención pero también mira al FMI y su responsabilidad en el desarrollo de los acontecimientos, tanto presentes como futuros. “No hay que caer en la ingenuidad de que la política de Ecuador es algo aislado. También forma parte de la geopolítica y sus intereses. De hecho es un reflejo de lo que podría ocurrir en Argentina dentro de unos meses”, explica el político de la oposición; “el FMI debería tomar nota de las consecuencias de apretar tanto a la hora de imponer medidas tan rígidas al crédito. La rigidez de estas medidas da espacio a levantamientos populistas”.

Martín Álvarez

Martín Álvarez

Historiador de formación, periodista de profesión. Inquieto por naturaleza y curioso por defecto.

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