¿Cómo funciona el impeachment?

La salida de Donald Trump de la presidencia de los Estados Unidos no le ahorrará el proceso de destitución y el juicio político que conlleva

Los Estados Unidos ya tienen un nuevo presidente: Joe Biden. Pero el presidente saliente, Donald Trump, además del complicado panorama que tiene en su vuelta al sector privado, tiene un no menos complicado panorama político, al enfrentarse al segundo proceso de "impeachment" o de destitución, pese a haber salido del cargo. Pero, ¿cómo es eso posible, dado que Trump ya no ostenta la presidencia? Y es que este proceso, aunque se haya presentado muchas veces como equivalente a las mociones de censura en España, no tiene nada que ver.

Para entender la diferencia tenemos que entender también que ser presidente de los Estados Unidos y Presidente del Gobierno en España son cosas muy distintas. Los presidentes de EEUU son, en cierta manera, como monarcas electos que son votados por el pueblo, pero controlados por el Congreso (que consta de la Cámara de Representantes y el Senado). Mientras que un presidente del Gobierno es un primer ministro elegido por los diputados del Congreso y que, aunque es el jefe del Ejecutivo, no es el Jefe del Estado, que es un cargo que en España corresponde al Rey. Así, mientras que nuestra moción de censura es un proceso para que el Congreso de los Diputados pueda retirar la confianza a un primer ministro y elegir otro, el Impeachment implica que ambas cámaras estadounidenses acuerden destituir y juzgar a su Jefe del Estado.

Juicio con jurado

La Constitución de los Estados Unidos dice en su artículo 1 que la Cámara de Representantes es la única que puede iniciar el juicio político, acusando al presidente. Para ello debe presentar una acusación detallada en los llamados "Artículos del Juicio Político", que enumeren las pruebas y los cargos de los que se acusa al mandatario. Las normas del proceso dicen que sólo se puede solicitar un impeachment en casos de "traición, cohecho u otros delitos y faltas graves". Y aunque es un poco ambiguo, se entiende que es en todos los casos en los que el Presidente abuse de su poder de alguna manera. 

Estos artículos de acusación, que los suele elaborar el Comité Judicial de de la Cámara de Representantes, han de ser votados por todos sus miembros y, si obtienen mayoría simple (más votos a favor que en contra), pasan al Senado que (también según la Constitución) es el único órgano que puede juzgar al presidente.

Y lo que ocurre a continuación es parecido a los juicios de las películas, con el Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos presidiendo el Senado y actuando como juez, un grupo de "fiscales" que son miembros de la Cámara de Representantes ejerciendo de acusación, el Senado actuando como jurado y con el presidente defendiéndose con sus propios abogados. 

Una vez concluido el juicio, con su llamamiento de testigos y sus exposiciones de pruebas, el Senado vota el veredicto. Y sólo se puede destituir al presidente con un mínimo de dos tercios de votos de culpabilidad. 

Pero, ¿por qué se le juzga después de irse?

Porque el tipo de condena que se recibe con el juicio político, no es sólo la de la destitución, sino que también se le puede inhabilitar para ejercer ningún cargo público y prohibirle presentarse a cualquier tipo de elecciones. Y para esto no hacen falta dos tercios de los votos, sino una mayoría simple que el Partido Demócrata, que es quien presenta la acusación, tiene más que asegurada.

Así, si este segundo proceso de juicio político termina con una mayoría de votos desfavorables a Trump, es bastante posible que el expresidente no pueda presentarse a la reelección. Además de la humillación que supondría para él todo el proceso judicial y más siendo ahora un ciudadano privado. Por otro lado, es la primera vez en la historia de los Estados Unidos que un presidente es juzgado dos veces. 

Carlos Hidalgo

Carlos Hidalgo

Ansioso por aprender. Intento ser periodista. Subproducto cultural del cuñadismo New Age. Antes ha pasado por las redacciones de 'El Plural' y en 'El País'.

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