¿Cuánto cuesta tener un ejército?

¿Por qué hay ejércitos? Si se suprimieran, ¿cuántos recursos económicos podrían liberarse para la ayuda en catástrofes o pandemias? Pacifistas y antimilitaristas nunca tienen en cuenta a nuestro principal enemigo: la propia naturaleza humana. Entre el egoísmo innato de Hobbes y la bondad natural de Rousseau, se impone la realidad. Y la necesidad de todas las naciones de contar con una defensa fuerte.

Ejército ruso
Desfile del ejército ruso en Moscú en 2020 / GETTY

Los primeros restos arqueológicos de una batalla datan de hace 12.000 años. Se descubrieron en 1964 en el valle del Nilo, en el yacimiento hoy conocido como Cementerio 17 (Jebel Sahaba, Sudán). Más de 60 cuerpos, todos con heridas violentas y muchos con puntas de flecha incrustadas en sus esqueletos indican que podrían ser las bajas de un enfrentamiento armado. 

Desde la revolución neolítica y los orígenes de las sociedades humanas organizadas, han existido las guerras y los ejércitos. Hasta la llamada Pax Romana –el largo periodo de estabilidad, más de 200 años, que vivió Occidente entre el 27 a. C. y el 180 de nuestra era– basada en la disuasión militar para evitar levantamientos en el vasto Imperio, los ejércitos se organizaban para la guerra y se disolvían al finalizarla. Pero siempre se mantenía un contingente militar estable y organizado que aplicaba la máxima “Si vis pacem, para bellum” (Si quieres paz, prepara la guerra). Fue Nicolás Maquiavelo, quien a comienzos del siglo XVI, concibió una estrategia basada en la necesidad de un ejército permanente que garantizara la supervivencia y la independencia de Florencia. La idea surgió como rechazo a los ejércitos de mercenarios que se agrupaban en torno a los condottieri. El creador de la ciencia política moderna organizó la Milicia Florentina, un ejército reclutado entre la población del ámbito rural para la defensa de la República. En El arte de la guerra establecía las normas de funcionamiento e instrucción de dicho ejército.  

Habría que esperar hasta Von Clausewitz (1780-1831) para fijar los conceptos básicos de la ciencia militar actual. “La guerra no es sino la continuación de la política por otros medios” era la idea más provocadora del general prusiano. Sin embargo, su formulación no tenía el menor matiz de cinismo. Clausewitz pensaba que la guerra moderna es un “acto político”, y el ejército el único elemento racional de la misma. Los otros eran, según él, el odio y las probabilidades del azar. En su teoría, los elementos del odio, el cálculo y la inteligencia (dicho de otro modo, la pasión, el juego y la política) forman una trinidad inseparable.

Clausewitz escribió:

"El primero de estos tres aspectos, el odio, interesa al pueblo; el segundo, el cálculo, al comandante en jefe y a su ejército; el tercero, solamente al gobierno [...] Las pasiones que deben prender en la guerra tienen que existir ya en los pueblos afectados por ella; el alcance que lograrán el juego del talento y del valor en el dominio de las probabilidades del azar dependerá del carácter del comandante en jefe y de su ejército; los objetivos políticos, sin embargo, incumbirán solamente al gobierno". 

La labor y el coste de los ejércitos en la actualidad

Centrémonos en el Ejército. Según el estratega prusiano, el dispositivo militar empleado en una contienda bélica sólo cumple la finalidad de subordinarse al poder político. La guerra es una empresa política y todos los recursos de la nación deben ponerse a su servicio hasta “obligar al adversario a acatar nuestra voluntad”. En tiempo de paz, el ejército ha de permanecer siempre operativo, como instrumento del Estado, fuerza de la nación y herramienta del gobierno constituido.

En la actualidad, más allá de la guerra convencional –un ejército contra otro–, las amenazas a la seguridad de un país se concretan hoy en fenómenos nuevos como el terrorismo internacional, el crimen organizado, los ciberataques globales… sin contar las catástrofes naturales o las pandemias como la que actualmente padece el mundo. Para combatir o minimizar estas amenazas, las Fuerzas Armadas parecen más necesarias que nunca. 

¿Pero cuánto cuesta tener –y, sobre todo, mantener– un ejército? ¿Podría prescindirse de él? Veamos: China e India no sólo son los dos países más poblados del planeta, sino que ambos son poseedores de los dos mayores ejércitos del mundo (2.200.000 militares chinos, frente a 1.500.000 indios). Les siguen Estados Unidos, Corea del Norte y Rusia, con más de un millón de soldados cada uno. Por encima del medio millón de tropas sólo están Pakistán (655.000), Corea del Sur (580.000) e Irán (525.000). Como se ve, son todas regiones donde la tensión política, militar y diplomática es muy alta. El coste de mantenimiento de estos ocho ejércitos se acerca a los 975.000 millones de dólares. Compárese con los 75.000 millones que se invierten en todo el mundo en las políticas de reducción del hambre. 

En España, por cierto, los presupuestos de defensa consumen cerca de 16.000 millones de euros, muy por debajo de Francia (55.000 millones) y el Reino Unido (44.000 millones). Por su parte, Alemania gasta en sus ejércitos 42.000 millones; Italia, 24.000; y Portugal, 3.700 millones de euros, el 1.78% de su PIB. Por cierto, el gasto de defensa per cápita es en España el más bajo de toda la Unión Europea: 328 euros por habitante (frente a los 805 euros por persona que invierte nuestra vecina Francia). 
 
Sólo hay 10 países en el mundo que no tienen ejército; pero su sola mención basta para descubrir que ninguno de ellos tiene peso diplomático, soberanía plena o influencia en el concierto mundial de las naciones. Todos ellos están sometidos a la buena voluntad de sus vecinos o a los convenios de protección suscritos con ellos. Ni que decir tiene que su pacifismo es obligatorio y tolerado por los países circundantes. Cinco de ellos están en Europa (El Vaticano, Andorra, Liechtenstein, Mónaco e Islandia); cuatro, en el Caribe (Panamá, Costa Rica, Haití, Barbados) y las islas Marshall, en medio del Pacífico, protegidas por la Armada estadounidense. El más grande de ellos, Islandia, es miembro de la OTAN y de su defensa se ocupan los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, hace más de 75 años. 

José Pardina

José Pardina

José Pardina es periodista y licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad de Barcelona. Dirigió 'Muy Interesante' durante más de 25 años, hasta 2015 y fundó la cabecera 'Muy Historia' en 2005. Es asesor editorial de Zinet Media Group.

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