Dudas e incertidumbre en Bruselas por cómo saldrá la UE de la crisis económica tras la pandemia

El desastre económico que ha dejado tras de sí el coronavirus preocupa en la Unión.

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Lo peor ha pasado, la aplicación masiva de vacunas y las medidas sanitarias han llevado las cifras de contagios, ingresos y muertes a sus mínimos históricos desde que empezó el virus, en el primer trimestre de 2020. La pandemia de coronavirus está remitiendo en lo que a datos sanitarios se refiere, sin embargo hay una consecuencia que se extenderá por toda la Unión Europea durante, al menos, otro año más: la crisis económica.

Es aquí donde entra el concepto de recuperación, que inevitablemente es asimétrico. Hace unos días se dio a conocer un informe de la OCDE donde aseguraba que, en el caso de España, la crisis postpandémica no acabaría hasta el año 2023, mientras que la previsión para otros países del bloque comunitario reduce el margen hasta el año que viene, hasta 2022.

Europa y la nueva economía

Precisamente el tema principal del Foro Económico de Bruselas, que se ha celebrado hace unos días en la capital belga, ha sido el de la recuperación económica tras la pandemia de coronavirus. Sin embargo hay otra variante difícil de compaginar, el compromiso comunitario por darle la vuelta a los sectores económicos buscando la transición ecológica, la transformación energética y la implementación de la economía verde, unas exigencias surgidas en la última cumbre del clima y con la que las principales potencias mundiales pretenden hacer frente al calentamiento global y las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, culpables del cambio climático.

Acudiendo a las cifras globales del continente, en Europa el crecimiento del PIB es bastante estable. Para este 2021 se prevé una tasa de crecimiento por encima del 4%, y de casi el 4,5% para el año siguiente, para 2022. Esto es el doble de lo que creció el bloque comunitario en 2017 y 2018. Sin embargo, a nivel particular de algunos de los países integrantes estas cifras no son tan buenas. En el caso de España, por ejemplo, la OCDE no cree que la economía vuelva a niveles prepandemia hasta 2023, y la tasa de paro, sobre todo juvenil, arroja cifras dramáticas en nuestro país.

Pequeñas empresas, las más afectadas

A nadie le cabe duda de que las más afectadas por la crisis provocada por la pandemia de coronavirus han sido las pequeñas y medianas empresas. Muchas de ellas no pudieron sobrevivir al cierre obligado por el confinamiento, y otras han ido cayendo por las enormes trabas impuestas por las restricciones sanitarias.

La Unión Europea ha desplegado una serie de medidas para intentar paliar el desastre, pero en muchas ocasiones estas ayudas son insuficientes. Por un lado ha lanzado el programa del Banco Europeo de Inversiones, pero los requisitos y trámites burocráticos interrumpen el flujo de dinero y la ayuda real a las empresas que peor lo están pasando.

La otra herramienta principal es lo que se ha llamado InvestEU, un fondo que agrupa diferentes instrumentos financieros con el objetivo de estimular las inversiones fundamentales para el crecimiento económico. Este dinero contribuye al estímulo de las inversiones en Europa, apoya la recuperación y ayuda a construir la economía europea del futuro.

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