Economía Circular: otro suspenso económico de España

Solo 3 de cada 10 empresas españolas apuestan por la economía circular y esas iniciativas suponen solo el 12% de los recursos destinados a proyectos, inversiones e iniciativas estratégicas

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Uno de los grandes retos socioeconómicos del siglo XXI recogidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas es la Producción y consumo responsable, para ello los expertos apuntan que una de las vías es pasar de una economía lineal basada en el usar y tirar, a una economía circular que busca la optimización de los recursos alargando su vida útil y reutilización.

La consultora especializada en mejora continua para el crecimiento sostenible de las empresas, Kaizen Institute, ha analizado la apuesta e inversión de las compañías españolas en proyectos y soluciones que ayuden a mejorar la economía circular, destacando que solo el 30% de ellas están incorporando iniciativas sostenibles basadas en la utilización de materiales reciclados, uso de energías alternativas o diseño de productos más fácilmente reciclables.

Además, la inversión de estas empresas asciende a un 12% de sus recursos destinados a proyectos, inversiones e iniciativas estratégicas.

Entre los principales retos que afronta el avance de la economía circular, Kaizen Institute destaca tres:

  • Desarrollar la cadena de suministro cerrando de forma eficiente el flujo de materiales para maximizar el porcentaje de material recuperado. Conseguirlo permitirá poner a disposición de las empresas material reciclado a un precio competitivo, frente a materiales vírgenes.
  • Optimización y adaptación de los procesos productivos, de cara a garantizar la misma eficiencia y calidad de los productos utilizando materiales reciclados. Para lo cual, muchas empresas ya están recurriendo tanto al uso de las herramientas básicas de calidad, así como a metodologías más avanzadas como 6 Sigma.
  • Creación de productos más fácilmente reciclables, basándose en una mejor selección de materiales y un diseño no solo enfocado a su vida útil, sino también a facilitar su posterior retorno y usabilidad.

En muchas ocasiones se complica o no es viable el reciclaje de un producto, debido a la integración, por ejemplo, de materiales de distinta naturaleza, que conllevan procesos y tratamientos diferentes.

Para José María Sánchez, Manager de Kaizen Institute Spain “Estos solo son tres retos a los que las empresas españolas deben enfrentarse para poder apostar por una economía circular sostenible. Aunque España progresa en utilización de materiales reciclados, uso de energías alternativas o diseño de productos más fácilmente reciclables, sigue distanciada de la media europea, por ello se necesitan medidas basadas en la mejora continua para cuidar del planeta y de su futuro.”

Una gran tarea pendiente desde hace años

Ya en 2017, la Fundación Cotec cuya misión es promover la innovación como motor de desarrollo económico y social  avisó sobre la situación de la Economía Circular en España. Según un estudio, el paso a una economía circular aumentaría la oferta de empleo y reportaría un aumento de los ingresos económicos asociados a través del reciclaje superiores a los que se obtienen de la incineración y vertido de residuos.

Para Cotec, lo primero es sentar las bases de una buena política y ambiente regulatorio que fomente el cambio del sector privado. En ese sentido, el Gobierno Español asegura que está elaborando una Estrategia Española de Economía Circular “con el fin de impulsar la transición hacia un modelo de economía circular en nuestro país”.

Pero para Cotec, es necesario “un cambio paradigmático de los sistemas de consumo y de producción” que “necesita un rápido progreso en términos de innovación en diferentes ámbitos” como el legislativo, el económico y financiero, el educativo, el tecnológico y el modelo de negocio.

“El avance hacia una Economía Circular mediante procesos ecoeficientes y sostenibles requiere el desacoplamiento entre la actividad económica y la degradación ambiental, lo cual exige un cambio de modelo productivo más eficaz, que atienda las necesidades reales de la sociedad y más eficiente, con un menor uso de recursos, materiales y energéticos. Además de los considerables efectos de la crisis socioeconómica en el ámbito de la producción y el consumo, se mantienen determinadas rigideces estructurales de la economía española que dificultan la consolidación de procesos basados en la ecoeficiencia y en la racionalización del consumo, y que puedan permitir el desacoplamiento del crecimiento con respecto a las presiones ambientales derivadas del consumo de recursos y la contaminación”, concluye el informe.

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