Economía sumergida: qué es, definición y concepto

Incluye a las actividades de carácter financiero que se escapan al control del Gobierno y afectan al PIB del país.

Economía sumergida
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Es uno de los mayores problemas de Hacienda y de la Agencia Tributaria. Digamos que ellos son los Sherlock Holmes, Hércules Poirot, Miss Marple o, quizás el Inspector Clouseau, encargados de perseguir a un malo que no es de ficción: la economía sumergida o subterránea, que en realidad es toda actividad económica que escapa al control de estos organismos.

Estas actividades de carácter financiero, e ilegal en la mayor parte de los casos, se escapan al control del Estado y afectan directamente al Producto Interior Bruto del país, pues no contabilizan directamente en este indicador. Al no estar reguladas, imposibilitan que el Gobierno ejerza sus armas tributarias contra esta actividad económica y supongan un verdadero dolor de cabeza a papá Estado, por las pérdidas millonarias que supone.

Los aspectos más importantes de la economía sumergida hacen referencia a la cantidad total de dinero negro que circula en un país. ¿Y qué es el dinero negro? Las transacciones monetarias no declaradas a las autoridades fiscales o monetarias competentes. O por buscar otra forma de llamarlo, digamos que es el pago en ‘B’. “¿Sobres? ¿Qué sobres?”. “¿Con factura o sin factura?”.

En conceto, la economía sumergida se divide en dos: informal (o irregular) e ilegal. La primera de ellas no tiene por qué ser exclusivamente ilegal, pero abarca actividades productivas fuera de las estructuras formalmente reguladas. Son empresas pequeñas y de tipo familiar, principalmente, donde los trabajadores no disfrutan de la protección social necesaria, compensación por horas, vacaciones pagadas, indemnizaciones por despido…

Por su parte, la economía ilegal abarca actividades como tráfico de drogas, de armas o de personas, entre otras. El dinero negro que generan, obtenido al margen de la ley, se acumula en grandes cantidades y entra en otro circuito para ser ‘lavado’.

Cuando esta economía sumergida alcanza cifras escandalosamente altas, las finanzas públicas no tienen el margen suficiente como para poder controlar los ciclos económicos o financiar sectores vitales para el correcto funcionamiento de la economía. No solo perjudica al Gobierno, sino también a los propios contribuyentes que cumplen con sus obligaciones impositivas.

En España, cifras más altas que en Europa

Según datos anunciados por los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) en octubre de 2020, la economía sumergida en España es un 65 % mayor que la media europea, ocupando la posición decimoctava entre los 28 países europeos, y la decimocuarta entre los 19 países de la zona euro. En concreto, en España la tasa de este tipo de economía es del 24,52 %, y los técnicos prevén para los próximos meses un incremento en términos relativos sobre el PIB, algo que suele suceder en épocas de crisis.

Cada año se evaden en nuestro país unos 31 800 millones de euros en impuestos y cuotas a la Seguridad Social por encima de la media de la economía sumergida en Europa. En este sentido, calculan que se necesitarían entre 15 000 y 17 000 efectivos más para reducirla a la mitad.

Uno de los factores que, según los expertos, podría reducir en gran medida este tipo de economía es la desaparición del dinero físico. El uso cada vez más estandarizado de tarjetas de débito o de crédito puede ser una de las armas que se utilicen para su regulación.

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Juan Pedro Fernández

Juan Pedro Fernández

Periodista. Entusiasta. Todocampista. Ni escondo la pasión ni la perfumo. Que no nos quiten la ilusión.

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