El economista del hambre y la desigualdad: este es el premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales 2021

Amartya Sen también ganó el Premio Nobel de economía en el año 1998.

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No es la primera vez que el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales recae en un economista. En esta ocasión el galardonado ha sido el indio, de etnia bengalí y 87 años de edad, Amartya Sen.

Sen es mundialmente conocido por sus teorías y sus investigaciones y análisis sobre el fenómeno de las hambrunas a escala global, así como sus estudios sobre el desarrollo de la teoría económica del bienestar, siempre con los recursos alimenticios y la desigualdad en el foco de su trabajo. Su enorme y prestigiosa trayectoria lo ha conducido a ganar el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales de este 2021.

Todo un referente en investigación

La notoriedad de Amartya Sen está fuera de toda duda. Puede que para el gran público se trate de un nombre totalmente desconocido, pero en el mundo de la investigación social es todo un referente.

Ya en 1998 ganó el Premio Nobel de economía por su análisis del bienestar económico, una macroinvestigación centrada en el hambre, que basculaba entre las teorías de la elección social y de los estados modernos del bienestar, los que se crearon en Europa tras el cataclismo social y económico de la Segunda Guerra Mundial. Además, Sen ha llevado a cabo innumerables estudios sobre el terreno acerca de las devastadoras hambrunas que, aún hoy en día, padecen muchos países, sobre todo del África subsahariana.

Una de las causas más importantes de la vida del recién galardonado fue la fundación de Pratichi Trust, un organismo no gubernamental y sin ánimo de lucro que impulsa la alfabetización, la salud básica y la igualdad entre hombres y mujeres en la India y Bangladesh.

Una economía humana

Una de las grandes aportaciones teóricas de Sen se circunscribe a su trabajo derivado de la experiencia que recogió en sus años en la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas. Después de aquello publicó Pobreza y hambruna, un extenso ensayo donde hablaba de derechos humanos y privatización de empresas, y cómo todo esto está directamente relacionado con las desigualdades sociales que tienen lugar dentro del sistema de producción capitalista.

En Pobreza y hambruna, Sen asegura que el hambre no tiene lugar cuando falta comida, sino que se produce porque los mecanismos de distribución de alimentos son injustos. Este inmenso trabajo sirvió para que las Naciones Unidas elaborasen y desarrollasen el Índice de Desarrollo Humano, cuyos informes publica periódicamente la organización transnacional.

Precisamente, uno de los motivos por los que se le ha concedido el premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales, y no el de Economía, es porque en sus estudios el foco se encuentra en el ser humano. Sus teorías se alejan de las fórmulas y las ecuaciones matemáticas, y hablan de personas. Por supuesto, esto no quiere decir que no haya datos ni cifras, pero hablan sobre el terreno, en el suelo de países donde cada año mueren miles de personas por culpa de la inanición.

Darle el peso adecuado a la perspectiva humana y social es lo que también acerca a Sen a doctrinas filosóficas, apartado de la frialdad de los gráficos y las matemáticas.

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