El Norte y el Sur de la UE siguen sin acordar una solución mientras la economía se sigue degradando

Diferencias entre subvencionar las economías, hacer una política de préstamos o compartir las soluciones posponen la creación de un plan que ayude a Europa a afrontar la crisis.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistiendo de manera telemática a la cumbre de presidentes de la UE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistiendo de manera telemática a la cumbre de presidentes de la UE

Se vuelve a estar de acuerdo en que no se está de acuerdo. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han concluido su cumbre por videoconferencia sin grandes avances sobre la creación de un fondo de recuperación que relance la economía de la UE una vez superada la pandemia de Covid-19 y han encargado a la Comisión Europea que elabore una propuesta concreta sobre el mismo. Una propuesta que tiene escasos puntos de acuerdo para construirse, dado que sigue sin llegarse a un consenso en lo fundamental.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha reconocido en la rueda de prensa posterior a la reunión que este fondo de reconstrucción es "urgente y necesario" y, por tanto, debe contar con un tamaño "suficiente" como para ayudar a las regiones europeas y los sectores económicos más "golpeados".

¿Subvenciones o préstamos?

Sin embargo, los Estados miembros siguen divididos acerca de las principales características de esta estrategia. Aunque parece claro que Bruselas emitirá bonos para financiar el fondo, como propuso el Gobierno de Sánchez, el sur y el norte de la UE difieren ahora en la forma en la que este dinero será trasferido a los países.
 
España, Italia o Portugal, por ejemplo, reclaman que sea a través de subvenciones no reembolsables (a fondo perdido), mientras que Alemania o Países Bajos siguen abogando por préstamos que los socios tengan que devolver.

Solidaridad sin respuestas solidarias

El primer ministro de Austria, Sebastian Kurz, ha dejado claro que también pertenece a este segundo grupo en un mensaje compartido en Twitter poco después de finalizar la cumbre. "Austria está preparada a mostrar solidaridad para impulsar la recuperación de nuestras economías. Debemos hacerlo a través de préstamos, una mutualización de la deuda no es aceptable", ha expresado. La famosa mutualización quiere decir que todos los países de la UE responden de la deuda solidariamente y no sólo los países que la contraigan, de manera que sus bonos no sean castigados en los mercados por los especuladores.
 
El Gobierno español sigue defendiendo que los países no tengan que reembolsar estos fondos, puesto que eso supondría un incremento de las deudas públicas nacionales que supondría un problema para las finanzas de los socios más endeudados y que haría a los países afectados entrar en una espiral de deudas y recortes como la sufrida por el sur de Europa en la crisis financiera de 2008.

La falta de acuerdo hace que las soluciones se retrasen

La jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ha reconocido que existe una "variedad de opiniones" sobre este asunto, pero ha garantizado que la propuesta final contendrá un "equilibrio sólido" entre créditos y trasferencias directas. "Hay ventajas e inconvenientes en ambos casos y se han intercambiado argumentos de forma muy constructiva", ha señalado.

La política alemana ha subrayado que Bruselas hará ahora un análisis "profundo" del impacto económico de la pandemia y que las propuestas legislativas estarán listas en la segunda o tercera semana de mayo. Por tanto, es difícil que lleguen a tiempo para la cumbre que los líderes mantendrán el 6 de mayo con los países de los Balcanes.

En concreto, la Comisión debe detallar las características del presupuesto de la UE para el periodo 2021-2027 (MFF) y del fondo de recuperación, así como el vínculo que tendrán ambos instrumentos.

Buscando un término medio que no se sabe cuándo llegará

Aunque sin dar más detalles, Von der Leyen ya ha avanzado que Bruselas planea un presupuesto comunitario mayor que el de periodos anteriores y aumentar el techo de recursos propios (del 1,2% actual al 2%). La Comisión Europea utilizaría ese margen para emitir deuda europea con la que financiar el fondo de reconstrucción.
 
"El siguiente MFF tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias, necesitamos incrementar su potencia de fuego para poder generar las inversiones necesarias en toda la UE", ha apuntado. "Gracias a la garantía legal de los Estados miembros, la Comisión podrá recaudar fondos que después serán transferidos a través del presupuesto europeo a los Estados miembros", ha añadido.
 
A falta de conocer las cifras exactas de la propuesta final, el primer borrador que Von der Leyen ha presentado a los líderes establecía una emisión de bonos por valor de 320.000 millones de euros dentro de un paquete de medidas que movilizaría hasta dos billones de euros.
 
Este montante superaría incluso el planteado por España, que recogía un fondo de hasta 1,5 billones. La otra idea estrella del plan de Sánchez, que los bonos europeos sean perpetuos, no ha logrado convencer a todos los gobiernos y la solución definitiva se encamina a que tengan vencimientos amplios, pero concretos.

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