Esta es la concesión que hará la UE para que los países puedan alcanzar sus objetivos climáticos

La situación medioambiental es crítica.

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El Banco Central Europeo ha adoptado un nuevo enfoque para gestionar la economía que toleraría períodos transitorios de inflación al consumidor moderadamente por encima de su objetivo del 2%, y tendría más en cuenta el cambio climático en sus programas de previsión y estímulo.

Más inflación

El organismo económico comunitario ha asegurado que los 19 países que se encuentran en la zona euro están pulverizando su anterior objetivo de inflación anual, dejándolo por debajo de ese 2%. Esto significa que, si las cifras continúan así, se permitiría un período transitorio de inflación por encima de ese límite. En teoría, eso le daría al banco espacio para mantener tasas de interés bajas y continuar aplicando programas de estímulo como la compra de bonos con dinero recién creado durante un período de tiempo más largo.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha asegurado que el nuevo objetivo le daría al banco más espacio para tomar "medidas especialmente contundentes y persistentes" en caso de una crisis económica inesperada. Ese margen de maniobra es especialmente importante cuando las tasas de mercado se acercan a cero, como está ocurriendo ahora por la crisis derivada de la pandemia de coronavirus. Eso significa que, si el Banco Central no interviene, la economía podría caer más fácilmente en la deflación, una espiral descendente de precios y una caída de la inversión.

El clima como horizonte

La entidad, además, ha asegurado que se esforzará mucho más para incorporar en su agenda y en su política monetaria la preocupación por el impacto del cambio climático en la economía, ya que el calentamiento global podría tener "profundas implicaciones" para la estabilidad de los precios en la Unión. Por lo tanto, el BCE se comprometió a ampliar sus modelos económicos y estadísticos para evaluar mejor el efecto que el cambio climático podría tener en la economía.

Al comprar bonos, el BCE ha asegurado que podrá fiscalizar si las empresas que emitían esos bonos cumplían con la legislación de la UE que implementa los acuerdos de París de 2015 sobre el cambio climático. La compra de bonos corporativos y gubernamentales es una herramienta que utiliza el banco para reducir los costes de los préstamos para las empresas, los hogares y los presupuestos de cada uno de los gobiernos de los países de la zona euro.

La compra de esos llamados "bonos verdes" hace que sea más barato financiar proyectos que se considera que reducen las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, el principal gas de efecto invernadero al que los científicos atribuyen el calentamiento global, culpable del cambio climático.

El mandato del banco establecido en el tratado básico de la Unión Europea es buscar la estabilidad de precios. Una vez que esto se logre, se podrán perseguir otros objetivos coherentes con las políticas económicas de la UE, pero ya sin olvidarse o dejar a un lado la faceta medioambiental.

Con todo, de momento, esta estrategia verde del Banco Central Europeo no se aplicará al más inmediato corto plazo, sino que está previsto que empiece a implementarse a partir de la próxima reunión de los dirigentes de la entidad, fijada para el 22 de julio del próximo año.

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