Estas son las consecuencias económicas mundiales que podría tener una invasión rusa de Ucrania

En una economía global como esta, cualquier movimiento se haría notar en todo el mundo.

La perspectiva de una inminente invasión rusa de Ucrania ha aumentado la alarma en la región, amenazando con hundir aún más a los 44 millones de habitantes del país en las garras del conflicto. Pero un movimiento del Kremlin también se extendería mucho más allá de la frontera compartida de las dos naciones.

Los expertos temen que pueda marcar el comienzo de una nueva era de incertidumbre en Europa del Este, interrumpir las cadenas de suministro y la economía global y forzar un cambio en la influencia geopolítica que dañe la credibilidad de Occidente. Estos temores aún podrían evitarse. El gobierno ucraniano está minimizando los riesgos inmediatos de una invasión a gran escala, incluso cuando los funcionarios de todos los bandos se esfuerzan por encontrar una solución diplomática a un enfrentamiento que, según advierte la administración Biden, está peligrosamente cerca de la guerra.

Unas consecuencias graves pero aún imprevisibles

Si ocurre una incursión, no está claro qué forma tomaría, y predecir las intenciones del presidente ruso, Vladimir Putin, es un ejercicio notoriamente imprudente. "Cualquier guerra contemporánea sería horrible, pero hay gradaciones dentro del horror", aseguró el pasado jueves en una rueda de prensa Nigel Gould-Davies, exembajador británico en Bielorrusia que ahora es investigador principal para Rusia y Eurasia en el grupo de expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).

La eficacia de una respuesta dirigida por la OTAN también es crucial para determinar la duración y el alcance de los impactos de cualquier invasión, según los analistas Pero cualquier movimiento ruso pondría a prueba la resolución de las naciones occidentales y plantearía una serie de incertidumbres económicas y de seguridad. "Esta es fácilmente la crisis de seguridad más grave en Europa desde la década de 1980", afirmó Gould-Davies. "Rusia y Occidente han estado en desacuerdo tan fundamentalmente sobre la visión del mundo y ese desacuerdo fundamental ha sido barrido bajo la alfombra durante años", agregó.

Un nuevo frente en Europa

A medida que crece la amenaza de un movimiento ruso hacia Ucrania, también lo hace el volumen de la retórica de Occidente. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró el pasado martes que habría “graves consecuencias” por cualquier invasión rusa. El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo que el país contribuiría a cualquier nuevo despliegue de la OTAN tras un ataque, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que "el coste será muy alto" si Putin decide moverse.

Pero la escala de la reacción global depende del grado de inserción de Rusia en Ucrania. Las consecuencias más inmediatas más allá de Ucrania se harían notar en los estados de Europa del Este y del Báltico, que encontrarían una Rusia abiertamente belicosa a sus puertas.

Ucrania limita con varios estados de la OTAN. Habrá una gran preocupación de que esto no sea solo algo que suceda cerca que podría tener efectos indirectos, sino que su seguridad se vea amenazada. Ucrania no es miembro de la OTAN y es muy probable que la alianza no envíe soldados al país.

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