Este es el impuesto que aplicará la UE para luchar contra el cambio climático

Se pretende frenar el calentamiento global y proteger el medioambiente.

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La Unión Europea se enfrenta a una batalla muy difícil para convencer a los socios comerciales del grupo comunitario de que el primer gravamen mundial sobre las importaciones de carbono es justo, viable y una medida necesaria en el intento de revolución verde que planea el bloque, que reniega de adoptar medidas económicas y comerciales proteccionistas.

Antes de que finalice este 2021, la UE debe presentar un paquete de medidas legislativas para intentar reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en un 55% para el año 2030, e intentar bajar de unos niveles que llevan repitiéndose desde la década de 1990.

La frontera del carbono

Como parte del plan, implementará lo que se ha acordado denominar un mecanismo de ajuste de la frontera de carbono (CBAM), diseñado para reducir las emisiones mediante la creación de incentivos financieros para una producción más ecológica y desalentando la conocida como fuga de carbono, que implica actividades como la deslocalización de operaciones a países con legislaciones climáticas mucho menos estrictas.

El bloque quiere evitar así el tipo de errores en los que incurrió después de aprobar y poner en práctica una medida ambiental en el año 2018, cuando excluyó el aceite de palma de su lista de biocombustibles sostenibles y provocó protestas y litigios legales por parte de empresas localizadas en Indonesia y Malasia, y que incluso llegaron a implicar a la Organización Mundial del Comercio.

Antes de eso, un intento de la Unión Europea de cobrar a las aerolíneas extranjeras por el carbono emitido en vuelos dentro y fuera del continente también amenazó con una guerra comercial después de que la industria de la aviación de los Estados Unidos se erigiese en una feroz oposición política y China dijera que retendría los pedidos que necesitaran del avión para llegar a suelo europeo. Entonces, la Unión Europea se vio obligada a dar marcha atrás y anunciar que suspendería la ley inmediatamente.

Bernd Lange, presidente del comité de comercio del Parlamento Europeo, ha asegurado que el CBAM podría convertirse en la fuente de disputas comerciales, en particular con Estados Unidos, si Bruselas no llega a un acuerdo con Washington. La Comisión Europea, a su vez, ha dicho que el plan del impuesto al carbono será totalmente compatible con los estándares establecidos por la Organización Mundial del Comercio, e impulsará férreos controles a los importadores de bienes como el acero para evitar que compren certificados de emisiones o falseen los datos.

Los precios de referencia en el sistema de comercio de emisiones de la UE (ETS), el mercado de carbono más grande del mundo, han alcanzado récords históricos por encima de los 58 euros la tonelada, en parte en respuesta a la medida de la tasa fronteriza. Si bien la UE y Washington han acordado discutir el plan, otros países han manifestado su preocupación y su frontal oposición. Por ejemplo, el primer ministro australiano, Scott Morrison, ha llamado a los aranceles al carbono "proteccionismo comercial con otro nombre", y Rusia ya ha amenazado romper las reglas comerciales.

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