Este es el impuesto que quiere fijar la UE para luchar contra el cambio climático

La transición ecológica es urgente.

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La Unión Europea se enfrenta una dura y difícil batalla para convencer a sus socios comerciales de que el primer gravamen mundial sobre las importaciones de carbono es justo, viable y una medida absolutamente necesaria para alcanzar la transición ecológica del bloque, en lugar de una herramienta proteccionista como afirman sus más férreos detractores.

El bloque comunitario debe presentar ates del final de este verano un paquete de leyes y medidas para conseguir reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global y el cambio climático, en un 55% para 2030.

Problemas y batallas comerciales

Como parte del plan, la Unión Europea describirá lo que ha dado en denominar un mecanismo de ajuste de los límites de las emisiones de carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), diseñado para reducir las emisiones mediante la creación de incentivos financieros para una producción más ecológica y desalentando la "fuga de carbono", es decir, la deslocalización de actividades contaminantes a países donde las leyes ecológicas son mucho más flexibles que en Europa.

El bloque también quiere evitar a toda cosa las consecuencias que tuvieron lugar después de el impulso de una medida medioambiental en 2018, cuando excluyó el aceite de palma de su lista de biocombustibles sostenibles y provocó el inicio de enormes litigios con países como Indonesia y Malasia, grandes productores mundiales de este tipo de producto, en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Pero no fue el único problema, ya que antes de lo del aceite de palma, un intento de la Unión Europea de cobrarle un extra impositivo a las aerolíneas extranjeras por el carbono emitido en los vuelos dentro y fuera de Europa amenazó con saldarse con una guerra comercial después de que la industria de la aviación de Estados Unidos generase una feroz oposición política y China dijera que retendría los pedidos que procediesen del continente. La Unión Europea se vio obligada a dar marcha atrás y anunció que suspendería el impuesto.

Desde el comité de comercio del Parlamento Europeo, reconocen que el mecanismo de ajuste de los límites de las emisiones de carbono, que está pensando implementar la Unión, podría desencadenar nuevas disputas comerciales, en particular con Estados Unidos, si Bruselas no llega antes a un acuerdo con Washington.

Posibles problemas jurídicos

Desde el organismo comunitario temen que, al igual que pasó con el aceite de palma en Indonesia y Malasia, y en la guerra comercial con Estados Unidos, la aplicación de este nuevo impuesto vuelva a generar problemas jurídicos que acaben estancados en la Organización Mundial del Comercio.

No obstante, la Comisión también ha asegurado que están trabajando para que el plan sea totalmente compatible con la legislación de la OMC, pero también hay que tener en cuenta que la demanda de los productores de la UE de que continúen beneficiándose de los certificados del mercado de carbono gratuitos de la Unión también podrían crear problemas si las importaciones no reciben una ventaja legal similar. Un borrador de las propuestas publicado a mediados del pasado mes de julio refleja que dichos permisos gratuitos terminarán, pero se espera que los sectores manufactureros presionen para intentar retenerlos.

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