La automatización y el uso de robots se disparan tras la pandemia

El avance de la tecnología se dirige hacia la robotización y los procesos automáticos, una tendencia que se ha acelerado tras la pandemia de Covid.

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El uso de robots en determinados puestos de trabajo no es nada nuevo, tampoco que en muchas de las tareas que hacemos a diario ya no haga falta que otra persona nos atienda —como ir al banco a sacar dinero o pagar en el supermercado—. Desde hace ya varios años, los avances tecnológicos van esa línea, en la de facilitarnos las cosas, en la de que las máquinas nos hagan la vida más fácil.

Pero a pesar de todo, la pandemia de coronavirus ha acelerado mucho más esa tendencia. En el último año, el peligro que acarrea tener contacto con otras personas, ha hecho que se desarrollen muy rápidamente alternativas tecnológicas a lo que antes era reunirse para charlar, ir a un cine o disfrutar de un concierto.

Cada vez más robots

Mientras la interacción humana se mantiene bajo mínimos en todo el mundo, las máquinas cada vez más están llenando esa carencia. Desde China hasta Rusia, pasando por Europa y EEUU, la automatización y los robots se están convirtiendo rápidamente en parte integral de la forma en la que algunas empresas se adaptan al distanciamiento social. Con menos personas trabajando in situ, en muchos sitios los robots se están implementando para realizar labores básicas de limpieza o de almacenamiento.

Cada vez más empresas están simplificando su oferta de servicios y cumplen diligentemente sus funciones utilizando tecnologías de automatización y robots. Los expertos ven con muy buenos ojos esta alternativa ya que, desde un punto de vista epidemiológico, un robot es completamente seguro.

Desde luego no todos los sectores productivos pueden implementar robots en sus actividades. Las labores donde más se utilizan son la limpieza y el inventario de pequeños comercios minoristas. Sin embargo, cabe preguntarse si esta aceleración hacia la robótica y la automatización puede tener un impacto negativo en los trabajadores humanos.

Que no cunda el pánico, los expertos aseguran que, aunque cada vez con más frecuencia se implementan robots para cubrir y agilizar determinados puestos de trabajo, los humanos siguen siendo el principal activo en la fuerza laboral de las empresas.

No se trata de reemplazar al ser humano por robots, sino de utilizarlos para facilitar el trabajo y para simplificar las tareas. Además, en determinados casos utilizar un robot en vez de una persona, por ejemplo en la desactivación de explosivos o en la extinción de incendios, contribuye a la seguridad.

En cualquier caso, cualquiera que sea la opinión de cada uno, no se puede negar que la crisis del coronavirus ha acelerado ese impulso hacia la automatización. Por ejemplo, en Rusia los centros de trabajo y las marquesinas de autobuses de grandes ciudades como Moscú o San Petersburgo han incorporado torniquetes inteligentes que controlan la temperatura de los usuarios.

Industrias muy castigadas

La repentina llegada del virus y las restricciones asociadas para combatirlo supusieron un mazazo enorme para la mayoría de los negocios, aunque fue especialmente fuerte para la industria del entretenimiento. No obstante, el sector también ha demostrado su enorme capacidad de adaptación al lograr cambiar su modelo de negocio inicial por sustitutivos seguros, aunque generen menos ingresos.

La pandemia ha cambiado completamente nuestra forma de ver las cosas y, por supuesto, la forma que teníamos de relacionarnos con los productos de consumo. Las empresas han tenido que improvisar y una de las salidas más rápidas y exitosas en el mundo del ocio está siendo la retransmisión en directo, o  streaming.

Desde grandes espectáculos, hasta las clases del instituto o la universidad, el streaming es la solución para casi todo, y el ejemplo más notable de nuestro cambio de comportamiento bajo las nuevas reglas sanitarias.

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