La OPEP mira a Rusia y el coronavirus hunde los precios del petróleo

Los países socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo fracasaron en pedir a Rusia que se les sumara para amortiguar el impacto de la crisis sanitaria en la demanda de energía.

Mientras aún desconocemos el impacto real de la crisis sanitaria provocada por la expansión del coronavirus por el mundo, los descensos forzados en la producción industrial y las cuarentenas derivadas por la enfermedad han hecho descender la demanda de petróleo. Si la gente necesita menos petróleo, las normas del mercado indican que los precios deben bajar para hacer más fácil su venta. Pero, tras casi una década de precios bajos, los países que componen la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) llegó a un acuerdo la semana pasada para plantear a los países productores ajenos al cártel, liderados por Rusia, que reduzcan su producción de crudo hasta los 1,5 millones de barriles diarios (mb/d) en respuesta al impacto del coronavirus sobre la demanda de petróleo.
 
En vano. Rusia no se ha sumado y los precios han caído un 15%. "El brote de Covid-19 ha tenido un gran impacto adverso en las previsiones económicas globales y en las de la demanda de petróleo, particularmente para el primer y el segundo trimestre", ha advertido la OPEP en un comunicado emitido tras su reunión, celebrada la semana pasada.

En este sentido, el cártel prevé que la demanda mundial de crudo crecerá en 2020 en 0,48 mb/d, menos de la mitad del incremento de 1,1 mb/d anticipado en diciembre de 2019, advirtiendo, además, de que "la situación sin precedentes y la dinámica del mercado en constante cambio supone que los riesgos están inclinados a la baja". Esto significa que estos países, cuyas economías dependen en gran parte de la demanda de petróleo, buscan minimizar el impacto de la demanda en sus cuentas.
 
De este modo, al término de la conferencia celebrada el pasado jueves en Viena, la OPEP anunció el acuerdo de sus 14 miembros para recomendar la extensión al resto del presente año del acuerdo alcanzado con los productores al margen de la organización para limitar la oferta de crudo.

Rusia reprochó a la OPEP su "incapacidad para llegar a acuerdos"

Política y oro negro

La OPEP está conformada por 14 países (Arabia Saudí, Kuwait, Irán, Irak, Venezuela, Argelia, Angola, Ecuador, Libia, Nigeria, Catar, Gabón, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos) y se fundó en 1960 con el objetivo de controlar los precios del petróleo, maximizando el interés para sus propios países y manteniendo los precios altos. Ya, en 1973, provocaron una crisis al negarse a exportar a los países aliados de Israel, como parte de su estrategia en la Guerra del Yom Kippur.
 
Todo dependía de Rusia -cuya dependencia de la exportación del petróleo es menor- para poder lograr sus objetivos. Rusia, sin embargo, ha dejado claro que tiene sus propios objetivos estratégicos y ha jugado a beneficiarse de una bajada de precios, debido a que, entre otras cosas, supone que le hará vender más petróleo que la OPEP. Pero también por sus malas relaciones con algunos de los países miembros, entre los que destaca Arabia Saudí, adversario declarado de las políticas de Putin en África y Oriente Medio.
 
Rusia se desmarcó del acuerdo el viernes, reprochando a la OPEP “su incapacidad para llegar a acuerdos”.

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