La Venezuela de Maduro, de una economía en crecimiento a Estado fallido

Tras la muerte de Hugo Chavez en 2013, los datos apuntan a que Venezuela ha pasado de un país próspero a sumirse en una cada vez más profunda crisis económica y social

Una calle de Caracas. GETTY

Venezuela es posiblemente uno de los puntos más calientes de la política internacional. El fallido golpe de estado de Juan Guaidó y Leopoldo López en mayo de 2019 y las constantes presiones externas, lideradas por Estados Unidos, que sufre el Gobierno de Nicolás Maduro, parecen ser la consecuencia de varios años en el que Venezuela parece estar en caída libre económica, social y políticamente.

Pese al amplio apoyo y el reconocimiento internacional de Guaidó como autoproclamado presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela, sus movimientos internos y externos para derrocar el gobierno chavista de Maduro no han tenido ningún éxito, más allá de unas conversaciones bilaterales en Bahamas impulsadas por Noruega. Pero la situación del presidente venezolano, que parece contar con el apoyo exterior de China y Rusia, va de mal en peor y con ella la situación de la población en Venezuela. En apenas cinco años ha pasado de vivir en un país con una economía en crecimiento a tener indicadores macroeconómicos de un país del tercer mundo.

El PIB en niveles de los años 90

Las críticas que se le pudieran hacer al gobierno de Hugo Chávez (1999 – 2013) podían ir enfocadas ante todo a cuestiones de derechos humanos, libertades y uso de las instituciones para beneficio político propio, pero a nivel de economía Venezuela era un país próspero. Cuando llegó al poder el PIB del país era de 83.700 millones de dólares y, pese a que en  los últimos dos años de su vida ya empezó a vivir cierto retroceso, en 2011 el PIB del país sudamericano consiguió un hito histórico situándose en 334.100 millones de dólares.

Esos eran los tiempos felices, cuando el los buenos precios del petróleo, la demanda de crudo internacional y las buenas –aunque tensas – relaciones externas con las potencias occidentales  sustentaban la economía. Pero desde la muerte de Chavez y la llegada al Gobierno de Maduro las cosas no han hecho sino empeorar, sirve de ejemplo que el PIB del Venezuela que según el Fondo Monetario Internacional en 2018 fue de 96.328 millones de dólares y se prevé que en 2023 sea de 68.200 millones de dólares, niveles propios de finales de los años 90.

El petróleo ya no es suficiente

La buena marcha de la economía venezolana durante el periodo de Chávez se debió en gran medida a la modernización y optimización de los recursos petrolíferos del país mediante la revisión de los acuerdos con las concesionarias internacionales y aprovechando la buena coyuntura internacional. Pero la muerte de El Comandante y los vaivenes internacionales han sumido al sector petrolífero venezolano en una galopante crisis.

Venezuela sigue siendo el país con mayores reservas de petróleo extrapesado del mundo pero la producción diaria de barriles de petróleo no para de caer. Los medios oficiales y sus seguidores apuntan a las constantes presiones y sanciones por parte de Estados Unidos y sus aliados, mientras que la oposición ve estas mismas medidas una vía para salvaguardar el oro negro nacional. Pero los números son implacables y demuestran que la producción diaria de barriles de petróleo en Venezuela se reduce exponencialmente con el paso de los meses. En junio de 2019 se situó en 734 barriles de petróleo al día, mientras que en 2011 esa cifra se situaba por encima de los 2.000 casi llegando a los 3.000 barriles al día.

La crisis social: millones de emigrantes, hambre y homicidios

El deterioro macroeconómico del país lleva tiempo afectando directamente a la población venezolana y muchas organizaciones internacionales denuncian, de nuevo con números, que la situación empieza a ser insostenible. Venezuela empieza a aparecer en los puestos de privilegio de las clasificaciones en las que nadie quieres estar, como las de hambruna o homicidios y escala en otras igual de negativas como puede ser la de emigrantes anuales.

Con una población de casi 32 millones en 2017, según la ONU en cuatro años se ha pasado de menos de 700.000 venezolanos emigrados – o refugiados – en otros países a 4 millones a mediados de 2019. El informe de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, y la OIM (Organización Internacional de Migración), solo desde noviembre de 2018 más de 1 millón de venezolanos han salido del país. Aunque la mayoría se asienta en la vecina Colombia (1,3  millones de inmigrantes), los expatriados buscan asilo en los países de la región.

Dos estadísticas que pueden ayudar a ilustrar la situación interna del país hispanoamericano son el porcentaje de población que no tiene suficiente para comer y la tasa de homicidios. Según un informe de Naciones Unidas, realizado de manera conjunta por varias de sus agencias, el 21,2% de los venezolanos no tienen suficiente de comer. Solo en Haití, uno de los países más pobres del mundo y con un estado fallido casi desde su independencia a principios del siglo XIX, tiene un peor porcentaje (49,3%) en toda América.

Pero es que además, Venezuela es el país al sur del Río Grande donde más muertes violentas por cada 100.000 habitantes se producen: 81,4. Según un estudio de Insight Crime, mucho más atrás quedan estados que muchas veces son noticia por su violencia, como El Salvador (51), México (25,8), Brasil (25).

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