Los bancos centrales ponen en marcha “el helicóptero del dinero” contra el coronavirus

Las declaraciones de Christine Lagarde y de Donald Trump durante la semana pasada causaron más pánico en los mercados, en lo que ya se llaman “los discursos más caros de la historia”.

Christine Lagarde
Christine Lagarde

El “helicóptero del dinero” está en marcha. ¿Qué quiere decir eso? Que la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo están dedicándose a inyectar dinero en los mercados, sobre todo para garantizar la liquidez de bancos y de deuda soberana. Todo ello después de que el pánico en los mercados aumentase el pasado jueves, 12 de marzo, tras los discursos de la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde y del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Trump anunció el cierre de todos los vuelos provenientes de Europa en plena sesión bursátil, hundiendo a las aerolíneas y arrastrando al Dow Jones y al resto de índices mundiales. Mientras que Christine Lagarde dio a entender que el BCE no estaba comprometido con los países europeos más castigados por la crisis provocada por el coronavirus. Y es que, en situaciones como esta, los discursos importan.

'Whatever it takes'

Uno de los hitos más importantes para que la Zona Euro se recuperase de lo peor de la crisis de 2008 fue cuando el entonces presidente del BCE, Mario Draghi, dijo que “haría todo lo necesario” ("Whatever it takes", en inglés) para garantizar la solvencia y la estabilidad del Euro. En ese momento las bolsas empezaron a subir y las primas de riesgo (las cifras que expresan la percepción de la solvencia de un país) a mejorar. Y las palabras de Trump y las de Lagarde cayeron como bombas en las bolsas y ya han sido bautizados como “los discursos más caros de la Historia”. Y eso que Lagarde tiene más margen de actuación del que tuvo Draghi en su momento.
 
Los respectivos reguladores, sin embargo, se están apresurando a tratar de reconducir la situación. Sin discursos, eso sí. El pasado domingo 15 la Reserva Federal de EE UU (Fed), anunció que bajaba al cero los tipos de interés. Esto es: que va a costar menos dinero pedir préstamos. Y para garantizar la solvencia de esos préstamos añadió que inyectaba casi un billón de dólares comprando bonos soberanos de Estados Unidos por valor de 500.000 millones de dólares (447.041 millones de euros), así como cédulas hipotecarias por valor de 200.000 millones de dólares (178.816 millones de euros).

"El brote de coronavirus ha dañado comunidades e interrumpido la actividad económica en muchos países, incluido Estados Unidos. Además, las condiciones financieras globales han sido afectadas de forma significativa", ha alertado el organismo presidido por Jerome Powell.

La Fed emitió ayer un comunicado declarando su whatever it takes en el momento actual, anunciando que se compromete a seguir "vigilando de cerca" las implicaciones de la nueva información económica, incluyendo la información relacionada con la salud pública, para decidir sus próximos movimientos de política monetaria. Siempre garantizando la creación de empleos. No obstante, el banco central ha alertado de que usará sus herramientas y actuará "de forma apropiada" para apoyar a la economía.

El BCE se apresura ahora a tapar el agujero de confianza provocado por Lagarde

Ahora es el turno de los países de la UE

Mientras tanto, el BCE se apresura a tapar el agujero de confianza provocado por Lagarde, anunciando también una inyección extra de 120 000 millones de euros en bonos, que se suma a la de 20 000 anunciada la semana pasada.
 
Además, los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (el llamado Eurogrupo) mantienen este lunes una reunión por videoconferencia en la que intentarán coordinar la respuesta económica de la moneda única al brote de coronavirus, presionados por el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea, que reclaman coordinación y contundencia a los Estados miembros para evitar errores como los cometidos durante la gestión de la crisis de 2008.
 
Christine Lagarde y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya reclamaron la semana pasada acción y coordinación a las capitales de la zona euro para hacer frente al brote vírico.
 
"Es necesaria una respuesta fiscal ambiciosa y coordinada para apoyar a las empresas y trabajadores en riesgo", enfatizó el pasado jueves la presidenta del BCE, que apuntó a la responsabilidad de los países ante las limitaciones de la política monetaria. Un día después, Von der Leyen apuntó que el impacto sobre las economías de la zona euro será "temporal" pero los países deben "trabajar juntos para asegurar que sea todo lo corto y limitado posible". Y es que además de las medidas monetarias, como la bajada de tipos o la compra de deuda, cada vez hay más coincidencias en que también han de haber medidas fiscales, que son competencia de los respectivos países de la Unión Europea, de ahí la importancia de la reunión del Eurogrupo.

Más allá de las políticas monetarias del BCE, se pide unidad de acción a los países europeos

37 000 millones de euros sobre la mesa

Países como Italia, Alemania y España ya han esbozado las primeras medidas de apoyo a sus economías, que pasan principalmente por líneas de crédito a empresas con problemas de liquidez, moratorias y aplazamientos en el pago de impuestos como el IVA o esquemas de ayudas a trabajadores despedidos o con jornadas y salarios reducidos. La Comisión Europea ya asume que 2020 terminará con una contracción del PIB, pero el objetivo es aliviar la caída.
 
"La mayor parte de las acciones iniciales corresponden a las capitales, pero lideraré que nuestro grupo acuerde una respuesta económica de la UE amplia y coordinada a esta crisis sanitaria", ha resumido el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno.
 
Los ministros de Economía y Finanzas tomarán hoy una decisión sobre el paquete de medidas que Bruselas presentó el viernes, encabezado por un plan de inversiones con el que pretende movilizar 37.000 millones de euros de fondos europeos -hasta ahora no gastados- en reforzar los sistemas sanitarios, sostener el mercado laboral e inyectar liquidez a pequeñas y medianas empresas en dificultades.

Se acabó la austeridad (de momento)

Además, la Comisión Europea ha prometido a los países una flexibilidad total en la aplicación de las reglas presupuestarias y sobre ayudas de Estado, un paso que abre la puerta a que eleven su gasto público sin miedo a ser sancionados por incumplir los límites de deuda y déficit públicos.
 
Ahora, los países deben decidir hasta dónde llevan esa respuesta. Francia e Italia son más partidarios de adoptar un estímulo fiscal masivo que permita levantar la economía. Frente a esta posición, el Gobierno de España defenderá la necesidad de dar una respuesta fiscal suficiente, pero también de evitar déficits que nos puedan complicar la fase final de la salida de esta inminente crisis. "Queremos un estímulo fiscal que pueda compensar el efecto del coronavirus, pero no políticas que generen comportamientos irresponsables", han explicado fuentes del Ministerio de Economía, que remarcan la necesidad de "mantener los objetivos de consolidación" presupuestaria.

Carlos Hidalgo

Carlos Hidalgo

Ansioso por aprender. Intento ser periodista. Subproducto cultural del cuñadismo New Age. Antes ha pasado por las redacciones de 'El Plural' y en 'El País'.

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