Los niveles de pobreza en España disparados por la pandemia

El virus ha aumentado la brecha de la desigualdad.

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La pandemia de coronavirus, que empezó a extenderse con su mayor virulencia a principios del año pasado, provocó que la economía española se viese obligada a cerrar casi por completo. Tras meses de un estricto confinamiento domiciliario que desplomaron las ventas de bienes y servicios, y sumieron al país en una pronunciada recesión, llegaron las restricciones para sectores muy concretos como la hostelería o el ocio nocturno.

El resultado de todo aquello fueron cientos de miles de personas despedidas o acogidas a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (los popularmente conocidos como ERTE), y muchas empresas obligadas a cerrar por la imposibilidad de seguir adelante con su actividad. Las más perjudicadas, además, fueron las pequeñas y medianas empresas (PYMES), la base del tejido empresarial español.

Más pobreza y desigualdad

En la sociedad española también se están dejando ver los efectos devastadores del virus, más allá del aspecto sanitario. Según la reciente Encuesta de Condiciones de Vida publicada hace unas semanas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la pandemia de coronavirus ha vuelto a disparar las cifras de la pobreza y la desigualdad en España, unos números dramáticos que ya estaban empezando a mejorar tras el golpe de la crisis económica y financiera del año 2008.

Según la encuesta, la pobreza severa y las privaciones materiales más agudas afectan desde 2020 a en torno al 7% de la población española, es decir, a más de 3 millones de personas. En 2019 esa cifra era de en torno al 4,5%. En el año 2014, en el peor momento de la crisis económica, la pobreza en España llegó al 7,1%, con unos datos de desempleo vertiginosos.

Aun así, para evitar mayores catástrofes, el Gobierno ha estado impulsando una serie de paquetes, medidas y estímulos económicos como los ERTE a los que, desde el inicio de la pandemia, se han acogido en torno a un millón de trabajadores. No obstante, el tejido empresarial, sobre todo las pequeñas y medianas empresas de nuestro país, están atravesando durísimas dificultades debido a las restricciones sanitarias ocasionadas por el virus.

Carencias severas

Uno de los indicadores más rigurosos para medir la pobreza se realiza a partir de una lista de nueve necesidades básicas. A partir de ahí, y viendo de cuáles de esas necesidades carece la gente se establecen los estándares de pobreza. Los estándares aseguran que cuando no se pueden cubrir cuatro de esos nueve elementos, la persona se encuentra en situación de pobreza, cuyo nivel va aumentando cuantos menos elementos se pueden completar.

Entre dichas necesidades se encuentran las dificultades para llegar a fin de mes con dinero suficiente, la incapacidad para afrontar gastos imprevistos, los retrasos en la realización de pagos en la vivienda principal, la incapacidad para irse de vacaciones una semana al año, la incapacidad para mantener una temperatura adecuada en el hogar (tanto en invierno como en verano), la incapacidad para pagar una comida con carne o pescado cada dos días, o la incapacidad para pagar un automóvil, un teléfono, una televisión o un electrodoméstico como la lavadora.

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