Paul Krugman: "Todas las premisas en que se basaron las políticas de austeridad eran falsas"

El economista estadounidense y Premio Nobel de Economía se reafirma una década después en lo que ya auguraba justo después de la crisis de 2008.

Paul Krugman
El economista y Premio Nobel Paul Krugman. / Fundación Rafael del Pino

A Paul Krugman (28 de febrero de 1953), economista estadounidense profesor de la Universidad de Princeton y ganador del Premio Nobel de Economía en 2008, no le gustan las políticas de austeridad. El experto lleva más de una década poniendo en cuestión estas medidas en sus discursos, obras y columnas de opinión para el New York Times. Ahora, en pleno 2020 -más de diez años después de que estallara la crisis mundial de 2008-, se reafirma recuperando algunos de estos escritos en su último libro Contra los Zombies: economía, política y lucha por un futuro mejor.

En su visita a Madrid este 18 de febrero, volvía a redundar en ello. “Todas las premisas en que se basaron las políticas de austeridad resultaron ser falsas”, aseveraba Kurgman. Y es que, para él, son tres las principales razones por las que estas han acabado haciendo más mal que bien en países como Estados Unidos, Grecia o España. Así, el experto cree que el discurso de la necesaria austeridad fiscal y el recorte del gasto público que cruzó hegemónicamente las decisiones tomadas por la clase política tras la recesión, se sustentó en tres falacias. Él se centra en rebatirlas.

1. El miedo a las crisis de deuda

La primera tiene que ver con afirmar que las políticas de austeridad “ayudan a evitar una crisis de deuda”. Krugman reconoce que países como Grecia han podido experimentar una crisis de confianza, y que en los años 2011 y 2012, parecía que los mercados financieros estuvieran inundados por el pánico ante estas situaciones de deudas elevadas.

"Lo que parece realismo pragmático se sostiene en realidad sobre una base fantástica, la creencia de que [...] el hada de la confianza nos recompensará si somos buenos"

Sin embargo, dicho pánico hace mucho que ha desaparecido porque quedó demostrado que los mercados no tienen ningún problema en dar dinero a aquel que lo necesite en busca del crédito a largo plazo, como ha quedado patente en el caso de España. En Los mitos de la austeridad, publicado en el New York Times en 2010 y recopilado en su último libro, ya anticipaba que “casi con seguridad, descubrirán que lo que parece realismo pragmático se sostiene en realidad sobre una base fantástica, en la creencia de que unos guardianes invisibles [de los bonos] nos castigarán si somos malos y el hada de la confianza nos recompensará si somos buenos. Y las políticas del mundo real, que arruinarán las vidas de millones de familias trabajadoras, se están construyendo sobre esa base”.

Paul Krugman Mauro Guillén
Paul Krugman junto al profesor Mauro F. Guillén en Madrid. / Fundación Rafael del Pino

2. La falta de confianza motiva el desempleo

La segunda falacia que busca desmontar Krugman es que la austeridad “mejora la confianza en el sector privado, fomentando el empleo”. Sin embargo, él defiende que los flujos de desempleo en épocas de crisis son de carácter puramente coyuntural, cíclico.

Lo demuestra el hecho de que, una vez empiezan a mitigar los efectos de la crisis económica, los primeros sectores en que el empleo comenzó a caer en picado se convierten también en los primeros que comienzan a recuperarse. Por eso, atribuir un carácter estructural al desempleo es, para Krugman, una consideración más que arriesgada. Y también por eso, considera que podría solucionarse mucho más eficientemente a través de un impulso del consumo apoyado por el gasto público directo. No apretándose el cinturón.

3. Las falsas espirales de deuda

En tercer lugar, Krugman cuestiona que las políticas de austeridad eviten generar una espiral de deuda. “Lo importante no es el valor que llega a adquirir la deuda de un país, sino la relación que se establece entre esta y el PIB”, afirmaba en Madrid.

"Lo importante es la relación que se establece entre la deuda y el PIB"

De hecho, en La depresión del Excel, publicado en abril de 2013, habla de que un estudio publicado por Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff en 2010 generalizó la creencia de que un 90% de deuda suponía un punto de inflexión a partir del cual el crecimiento de un país comenzaba a resentirse de forma alarmante.  El problema es que a esta idea se llegó debido a “un error de codificación de Excel”. La teoría del punto de inflexión de la deuda pública se utilizó para apelar al “recorte drástico del gasto público incluso con un paro elevadísimo” a pesar de que solo “un par de economistas hicieron esa afirmación, mientras que muchos otros no estuvieron de acuerdo”, asegura Krugman.

Como ejemplo, el experto alude al caso de Japón, cuya deuda se eleva por encima del 200% y, sin embargo, adopta medidas muy alejadas de las políticas de austeridad que no parecen estar generando ningún tipo de alarma global. Por eso, para este Nobel de Economía, “los responsables políticos abandonaron a los parados y tomaron el camino de la austeridad porque quisieron, no porque tuvieran que hacerlo”.

Paola Aragón Pérez

Paola Aragón Pérez

Estudió Periodismo y tiene un Máster en Análisis Político. Especializada en Economía Feminista y Políticas Públicas.

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