Unas pocas empresas poseen información de millones de usuarios: ¿Existe un monopolio de los datos personales?

Aplicaciones como las de pago online recaban enormes cantidades de datos.

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Uno de los datos que nos ha dejado la pandemia de coronavirus es que el pago mediante dispositivos digitales se está imponiendo como el más utilizado por parte de una creciente parte de los consumidores. Sin embargo, detrás de la enorme comodidad que supone sacar el teléfono o el reloj inteligente, o directamente pagar por internet, se esconde un asunto que cada vez está preocupando más: la huella que vamos dejando de nuestros datos personales.

Muchos servicios de pago digital lanzados por gigantes tecnológicos como Apple o el Alphabet de Google están reforzando su dominio del mercado gracias a que la ley les permite tener cada vez un mayor control sobre los datos que los consumidores aportan cada vez que utilizan su tarjeta de crédito o débito, o pagan mediante sus dispositivos.

Preocupación gubernamental

De hecho existen gobiernos, como el de Francia, que ya ha manifestado públicamente esta preocupación, ya que entiende que los consumidores se encuentran en una situación vulnerable y de desventaja frente a estas grandes compañías. Los organismos de consumidores galos aseguran que dichos servicios de pago disfrutan de importantes ventajas competitivas gracias a la gran cantidad de usuarios que han atraído sus plataformas, y eso les ha permitido recopilar una cantidad ingente de datos.

Se han abierto ya varios estudios detallados e investigaciones que se centran en intentar esclarecer la relación entre los métodos de pago más vanguardistas y el almacenamiento de datos personales de millones de usuarios. Lo que es cierto es que, en los últimos años, han proliferado las aplicaciones de pago digital, e incluso han nacido entidades bancarias que directamente operan en Internet, sin oficinas físicas, como es el caso de Revolut, en Gran Bretaña, o la alemana N26.

Alimentando al algoritmo

Toda esta información es la que permite a las empresas segmentar mucho mejor a todos sus usuarios evaluando su capacidad financiera, y así adaptar mejor sus ofertas, incluso calculando el precio máximo que un cliente está dispuesto a pagar por un producto o servicio.

La tecnología Near Field Communication (NFC), la herramienta inalámbrica de corto alcance más utilizada para realizar pagos sin contacto, también puede constituir una barrera de entrada al mercado para potenciales competidores, dependiendo del acceso que le otorguen los fabricantes de smartphones o de sistemas operativos. Por ejemplo, Apple Pay solo está disponible en iPhones y es la única herramienta que permite utilizar NFC en sus teléfonos móviles.

Las mayores empresas de tecnología del mundo poseen tal poder financiero que pueden invertir grandes sumas de dinero para integrar mejor las herramientas de pago en sus sistemas, aumentando el riesgo de que los consumidores se vean obligados a utilizar su plataforma.

Investigación a Apple

En este momento Apple Pay se encuentra bajo el escrutinio regulatorio de la Comisión Europea como parte de una investigación que se inició el año pasado. Los reguladores antimonopolio de la UE están analizando el requisito de Apple que obliga a los desarrolladores de aplicaciones a que integren su sistema de compra, excluyendo el de otros sistemas operativos.

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