¿Qué es la economía de guerra y para qué sirve?

Ante un conflicto, los gobiernos y los estados pueden cambiar el modelo económico de su sociedad para intentar salir victoriosos de la contienda.

Economía de guerra
Fábrica de bombas en EE UU durante la II Guerra Mundial / Getty

Un conflicto bélico obliga a adaptarse a toda sociedad que lo sufre, no solo porque tiene que mandar a soldados al frente sino porque hay que pagarlo. Como ha apuntado Nicholas Mulder en la revista Foreign Policy: “Cuando una sociedad cambia el paso hacía una postura de guerra, esto no solo ayuda a superar la crisis sino que cambia para siempre”. Pero ¿qué es la economía de guerra? ¿Cuándo se ha usado y qué cambios supone para una sociedad? 

La definición más amplía de economía de guerra sería el modelo económico que se establece en una sociedad para hacer frente a un conflicto, por lo general armado. Las invocaciones a estos modelos significan multitud de cosas; desde cambios en la productividad, pasando por pedir sacrificios de los ciudadanos en su vida cotidiana y llegando hasta reformas políticas. Por lo general, cuando se habla de economía de guerra, el Gobierno o los dirigentes políticos se refieren a centrar todos los esfuerzos económicos y poner en marcha una movilización general de la sociedad para apoyar el esfuerzo bélico, no solo a nivel de soldados en el frente sino a nivel de producción.

Los cambios dependerán mucho de qué papel se juegue en la contienda y la cercanía del frente. El objetivo consiste en manejar la economía de tal manera que se termine por ganar la contienda sin descuidar a la población.

 

El objetivo de la economía de consiste en manejar la economía de tal manera que se termine por ganar la contienda sin descuidar a la población.

Si se está en primera línea, lo normal es que las autoridades tiendan al autoabastecimiento, tanto militar como de recursos. Un buen ejemplo es el caso de Gran Bretaña durante la primera fase de la II Guerra Mundial, cuando el comercio con Estados Unidos se veía perturbado por la guerra submarina que desarrolló Alemania.

En cambio, si se está más alejado del frente, como le ocurrió a los estadounidenses en la misma contienda, se suele optar por un mayor intervencionismo estatal que centralice y canalice los esfuerzos económicos para obtener el máximo rédito militar en el campo de batalla.

Por eso, durante el establecimiento de una economía de guerra no es raro que se cambie lo que producen las fábricas, se centralice la producción agraria o se creen nuevos impuestos. También hay gobiernos que optan por emitir bonos estatales especiales mediante los cuales los ciudadanos pueden dar dinero al estado directamente a cambio de un pequeño interés que se recuperará cuando termina la contienda. 

James K. Galbraith , profesor de la Universidad de Texas, escribió en 2001, tras los atentados del 11-S, que “en la economía de guerra, la obligación pública es hacer ‘todo lo necesario’ para apoyar el esfuerzo militar, proteger y defender el territorio nacional y, en especial, mantener la seguridad física, solidaridad y moral de la población”. 

¿Es beneficiosa la economía de guerra?

Aunque hay autores como Seymour Melman que argumentan que durante la II Guerra Mundial en Estados Unidos “los negocios florecieron, llegaron oportunidades económicas, se vivió mejor y [la guerra] dejó dinero en el banco a todos los que participaron en el esfuerzo”, hay otros autores que no están de acuerdo

“Los países con economía de guerra puede que emerjan de los conflictos con una economía más fuerte de la que tenían  antes de la contienda. Claros ejemplos de esto fueron Estados Unidos y Japón tras la II Guerra Mundial y Corea del Sur tras la Guerra de Corea”, aseguran desde el banco suizo IG Bank. 

En el lado contrario, podríamos encontrar al economista francés Jean Baptiste Say que, a principios del siglo XIX, aseguró que los costes de la guerra siempre son superiores a las ganancias directas. La afirmación de Say se basaba en que los civiles y militares que morían en una guerra iban a producir más riqueza a lo largo su vida si no hubieran muerto que el rédito económico que se podía obtener de la guerra. 

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